
Una gran duna fósil y una falla geológica.
Distancia: 6,14 Km.
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad técnica: Sencilla.
Ascenso acumulado: 35 m.
Descenso acumulado: 35 m.
Tiempo: 1 hora 50 minutos.
Apta para principiantes

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La actividad tectónica ha sido muy importante en la zona durante el Cuaternario, ya que se han localizado estructuras geológicas que indica la existencia de importantes terremotos”.
Ahora sí, comenzamos la ruta partiendo desde la Torre de Cope, una singular estructura defensiva construida con bloques de piedra arenisca proveniente de una gran duna fósil.


Una gran duna fósil.





Justo delante de la torre, junto a la rompiente, la erosión marina ha modelado un lapiaz costero desarrollado sobre las areniscas oolíticas. Pero, ¿qué es un “lapiaz? Un lapiaz (lenar o pavimento de caliza) es una zona o superficie pétrea irregular de rocas carbonáticas o evaporíticas modeladas por el agua, con múltiples surcos, orificios y aristas agudas. La superficie de cada surco u oquedad suele ser de dimensiones pequeñas o medianas, separado por tabiques o paredes de roca en algunos casos agudos. Su profundidad puede varia de unos pocos milímetros a varios metros, formando, en ocasiones tubos que conectan el mar con la superficie, de forma que cuando se producen tormentas, por estas oquedades puede brotar aire o agua a presión, formando lo que se conoce como “bufadores”.

Como se puede apreciar en su tramo más cercano a la torre, también se extrajeron bloques de arenisca para construcción en una parte de ella.



Tras atravesar la playa, una nueva construcción vallada estrecha el paso a la siguiente playa, la del Charco. En este punto es evidente cómo se destruyó parte de la duna fósil, no sólo aplanándola para nivelar el terreno, sino horadándola para construir una piscina, y construyendo, fuera de la casa, una escalera para poder acceder mejor a la playa.
Una vez abandonamos este tramo de duna fósil, nos dirigimos por el camino a la salida de la Playa del Charco (o del Hoyo) a la que acabamos de llegar, para dirigirnos hacia el camino asfaltado del Sombrerico bordeando el criptohumedal de El Charco.


El agua de escorrentía o de filtración marina, queda embolsada sobre una capa subterránea de arcillas y margas, pero sin suficiente volumen para aflorar permanentemente a la superficie. Este criptohumedal, además, facilita la existencia de numerosos Tarays de la subespecie bobeana, especie protegida, incluida en la categoría «Vulnerable» en el Catálogo Regional de Flora Silvestre Protegida de la Región de Murcia.
La ruta continua bordeando el criptohumedal hasta llegar a uno de los lugares donde se videncia la relación entre geología, agua y agricultura.
Geología, agua y agricultura.


Esta plata desaladora produce 6 hectómetros cúbicos (Hm3) de agua al año, y es imprescindible para el riego de la Marina de Cope, complementándose sus caudales con los procedentes de la masa de agua subterránea de Cope-Calablanca, que ha sido la que tradicionalmente y mediante pozos ha servido al riego de toda esta llanura costera.
Esta masa de agua está contenida en areniscas y conglomerados del Plioceno-Cuaternario, tiene una superficie de 25,1 (km2) y un espesor de entre 80 y 110 m. (“Caracterización adicional de las masas de agua subterránea en riesgo de no cumplir los objetivos medioambientales en 2015”. Demarcación Hidrográfica del Segura. MASA DE AGUA SUBTERRÁNEA: 070.061 Águilas).




Una vez cruzado el ahora diminuto curso fluvial, invadido el resto por plantaciones agrícolas, es el momento de dirigirnos al camino asfaltado y poner rumbo al tramo final de esta ruta.

Una vez atravesada la playa, volveremos a abandonarla por el mismo camino que tomamos con anterioridad, pero girando a la izquierda a la salida, y comenzando a circular, con precaución, por el asfaltado Camino del Sombrerico.


A partir de aquí, con la Torre de Cope ya a la vista, sólo queda seguir el asfalto hasta abandonarlo en las inmediaciones de la fortaleza para llegar al punto de partida.
