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Insulas y tómbolos.

Insulas y tómbolos.

Distancia: 9,5 Km.
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad técnica: Moderada.
Ascenso acumulado: 241 m.
Descenso acumulado: 240 m.
Tiempo: 3 horas.

Apta para principiantes

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Cada sendero en Águilas te lleva a rincones únicos, pero todos comparten algo en común: paisajes impresionantes, contacto con la naturaleza y una conexión especial con la historia y el entorno.

Nos enfocamos en ofrecer experiencias únicas, recorridos para todos los niveles y paisajes inolvidables. También destacamos los reconocimientos obtenidos por la calidad de nuestras rutas.

Diversidad de Paisajes

Para todos los niveles

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Conoce más de esta ruta

La ruta comienza en la escalera de bajada a la Playa Amarilla lugar desde el que aprecia una panorámica de conjunto de la Isla del Fraile, la Punta del Cambrón y la Playa Amarilla.

A partir de este punto vamos a hablar sobre ínsulas.

Sobre ínsulas.

Desde la escalera, antes de bajar a la playa, la Isla del Fraile es el elemento geológico que mas destaca, además de ser la “protagonista” principal de este tramo de la ruta.

Se caracteriza por un relieve accidentado, presentando dos vertientes totalmente diferentes: su fachada Sureste es un acantilado casi vertical de piedra caliza, coincidente con los acantilados de este tramo de la costa asociados a una corta falla de desgarre sinestral, mientras que el lado Noroeste está formado por una ladera descendente y aterrazada en su tramo inferior. En la parte que mira a la costa, se han encontrado estructuras desde época romana hasta los inicios el s. XX.
Las primeras noticias sobre evidencias arqueológicas en la isla fueron recogidas hace 250 años por el ingeniero militar Juan de Escofet, que interpretó los vestigios como parte de una obra fortificada en 1773. Con la Ley de Desamortizaciones de 1855, la isla pasó a titularidad estatal, otorgando licencias para su explotación que cambiaron de manos en varias ocasiones a lo largo de s. XIX. En 1900 la concesión se ortorgó a John Gray Watson, banquero y hombre de negocios escocés, y en 1910 pasó de nuevo a otro escocés, Alexander Borthwick; este último parece que no se personó en Águilas y delegó la compra a Hugh Pakenham Borthwick, conocido en Águilas como “don Hugo”, un enigmático personaje que residió en la isla desde 1912 hasta 1920. En esos años, se dedicó a varias actividades, destacando la explotación de una cantera de tierra láguena y la edificación de algunos inmuebles. La tierra lágena tenía valor como impermeabilizante natural en los tejados planos de las construcciones mas modestas, ya que, convenientemente hidratada, se convertía en una pasta que permitía su extensión por la parte superior del techo, formando una capa impermeable cuando se secaba.

Criptohumedal de Cañada Brusca.

“Don Hugo” resultó ser un espía británico que, antes y durante la Primera Guerra Mundial, observaba el puerto y el embarcadero de mineral de El Hornillo, y se dedicaba a anotar el nombre de los barcos y los países a los que pertenecían. Historiadores, testigos y archivos coinciden en que el espía avisaba a su enlace cuando un barco alemán o de un país neutral cargaba mineral de hierro.

Para conocer mejor la historia de este enigmático personaje, este artículo resulta muy interesante: https://fundacionhispanobritanica.org/el-escoces-que-habito-y-preservo-el-islote-del-tesoro/ Los restos arqueológicos hallados apuntan a que esta isla fue la sede de una importante fábrica de salazones en la que se producía el ´garum sociorum’ o ´garum negro’, elaborado con caballa, desde donde se distribuía a la metrópolis, sobre todo en los siglos IV y V.

Las excavaciones arqueológicas realizadas en las campañas anuales desde 2020 llevadas a cabo por expertos de la Universidad de Murcia en la isla aguileña propiciaban el hallazgo de los restos de una necrópolis islámica y de construcciones romanas en un estado de conservación excepcional, y también han permitido encontrar también un almacén romano de época tardía formado por ánforas procedentes del norte de África, algunas de las cuales contenían restos de pescado. Respecto a la cronología, gracias a los datos recabados se han podido establecer hasta la fecha cuatro fases de ocupación: 1.- Época contemporánea (finales s. XIX-inícios s. XX). 2.- Época medieval (s. XII-XIII). 3.- Antigüedad tardía (s. IV-V d.C). 4.- Época republicana (s. II-I a.C). Toca ahora descender hacia la playa, llegando, en primer lugar a la duna activa mas grande del litoral aguileño y que hace cambiar el paisaje constantemente, en función de como el viento mueve la rena de un lado a otro.
Las dunas costeras son acumulaciones de arena distribuidas por la costa que se forman al desplazar el viento la arena de la playa hacia el interior y ésta se deposita poco a poco al encontrar obstáculos como plantas herbáceas, matorrales (y árboles, como sucede con la famosa duna de Bolonia) y reducen el riesgo de impacto en las costas en condiciones meteorológicas adversas, constituyendo una barrera contra la subida del nivel del mar.
Junto a la duna, en el saliente que se dirige hacia la isla, encontramos que, de la roca arenisca que forma esta pequeña duna fósil, se extrajeron bloques cuadrangulares en época romana, posiblemente para construcción, aunque la existencia de algunos canales podría apuntar a su posible uso como piletas de salazón de pescado.
Si nos asomamos al extremo de la Punta del Cigarro, veremos que una pequeña lengua de arena se interna en la profundidad del pequeño estrecho que separa la isla de la tierra firme. Esta lengua de tierra es el testigo del tómbolo que nunca ha llegado a formarse, considerándose este conjunto como un istmo fósil e inactivo. Desde la subida hacia la escalera de acceso a la playa, se obtiene una mejor visión de este fenómeno geológico.
Una vez que abandonamos la playa, y con conocimiento sobre las ínsulas de esta parte de la costa mediterránea, subimos hasta la pequeña explanada y nos dirigimos hacia la otra explanada rectangular, a la derecha de la rotonda. En esta explanada se halló una necrópolis de inhumación tardorromana cuyo mayor apogeo puede estar fechado entre los siglos IV y V d.C., y que parece que estuvo directamente vinculada al poblado o área de explotación económica de la Isla del Fraile.

En este sector se han excavado un conjunto de quince sepulturas de distinta tipología y dimensiones, vinculadas fundamentalmente a individuos infantiles o de corta edad, documentándose sólo dos relacionados con adultos. La ordenación de esta parte de la necrópolis está marcada por la edificación de un panteón funerario de planta rectangular, con una tumba principal en el interior. En el interior se han localizado cinco tumbas, y hacia el exterior ocho.

A unos 125 m en dirección noreste, se ubica el segundo sector de excavación, localizado al norte de una estructura hidráulica de cemento, al pie de una torrentera. Aquí se han excavado un conjunto de siete tumbas próximas entre sí, dispuestas en batería, que formando hileras van adaptándose a la pendiente. En líneas generales las tumbas están realizadas en fosas de planta rectangular, con cubiertas variadas, que van desde una simple cubrición con tierras, estructuras tumulares a base de encachados, con señalizaciones exteriores, con lajas simples o dobles, en ánfora o con cubierta de mortero. Entre las sepulturas destacan aquellas que debieron contener ataúdes de madera, hecho que confirma la aparición de clavos de hierro.

La posición del inhumado es anatómica o decúbito supino. Desde este punto, la ruta comienza a ascender por un antiguo camino excavado en la ladera de la sierra del Cambrón, que debe su nombre a la abundancia de una planta arbustiva adaptada a las zonas semiáridas del piso termomediterráneo, de la familia de las solanáceas, llamada cambronera, espina santa o cambrón (Lycium intricatum), aunque también es llamada rascaviejas y rascamoños. Es una planta de tronco recio, áspero y espinoso, intrincado conforme avanza su desarrollo, hojas carnosas, de color verde claro, de uno o dos centímetros de longitud, flor de diminuto cáliz de color verde, con corola en forma de trompetilla, de tamaño algo mayor que el de las hojas y de color violeta pálido y frutos diminutos, de medio cm, en forma de baya y de vivo color naranja al madurar.
Rápidamente, llegaremos a las ruinas de la que iba a ser la depuradora de “Playa Niágara”, la que iba a ser una gran urbanización que cubriera las dos vertientes de la sierra, en el boom urbanístico – turístico de los años 70 del pasado siglo. Una de las urbanizaciones que ahora cubren esta montaña, heredó el nombre del fallido proyecto. Si os vais a acercar a sus restos, hacedlo con sumo cuidado, ya que hay peligro de caída.

La ruta continúa camino arriba, pudiendo verse, a lo lejos Cabo Cope, otra de las maravillas geológicas de Águilas, la pedanía costera de Calabardina y las jaulas de la piscifactoría de lubina.
Una vez arriba, la ruta gira ala izquierda para comenzar a descender, hasta llegar a una explanada de forma vagamente triangular. Desde ella, tomaremos el camino que se dirige hacia las casas que se ven en lo alto de esta misma sierra, comenzando a subir hacia ellas.

Este camino nos llevará a ascender hasta una de las entradas de la urbanización “Los Collados Weiss”, una de las urbanizaciones de los años 70 del pasado siglo que si prosperó, aunque lentamente, no habiéndose desarrollado en su totalidad.
El recorrido por esta urbanización, nos lleva al límite de una des-urbanización, “Todosol”, que nació con la pretensión de tener un plan de urbanización y acabó convertida en un anárquico conjunto de viviendas de primera y segunda residencia.
Desde este acceso, el camino desciende a la derecha hasta llegar a una rotonda que hay que abandonar en la primera salida para saltar el pequeño repecho que nos llevará a dirigirnos hacia una pequeña rambla.

Una vez en la rambla, nos dirigimos por ella hasta llegar a la gran explanada que da acceso a la Playa del Arroz.
Llegados a esta playa, es el momento de hablar sobre tómbolos.

Sobre tómbolos.

Al final de la rambla encontramos la playa del Arroz, una playa que forma parte de una pequeña cuenca de relleno entre la de Águilas y la de Cope.

En esta playa, actúan las aguas de provenientes de las ocasionales y torrenciales tormentas de lluvia, que arrastran flujos de materiales líticos hacia el mar, y los escasos, pero muy fuertes temporales de levante y lebeche, lo que provoca que se trate de una playa en escalón, encajada por el sur en el final de la sierra del Cambrón, que desciende abruptamente sobre esta depresión costera, después de formar espectaculares barrancos entre Águilas y este punto, fruto de la pequeña falla de desgarre sinestral que recorre la costa desde Cabo Cope hasta Terreros.
Una vez en la playa, nos dirigiremos hacia el pequeño islote que la cierra por su extremo noreste, para descubrir que un tómbolo lo ha unido a la costa, convirtiéndolo en una pequeña península.
Pero, ¿qué es un tómbolo? Un tómbolo es un accidente geográfico sedimentario, como por ejemplo una barra, que forma una estrecha lengua de tierra entre una isla o una gran roca alejada de la costa y tierra firme, o entre dos islas o grandes rocas y, por lo general, se forma debido a que las islas producen la refracción de las olas, depositándose arena y canto rodado en donde las olas se encuentran.

En este caso, esa refracción se apoya en unas pequeñas hileras rocosas, paralelas a la costa, que se encuentran cerca de la antigua isla, ayudando a afianzar y mantener el depósito de arenas.
En algunos caso, como hemos visto en el caso de la Isla del Fraile y la Punta del Cigarro, la refracción de las olas en la isla es incapaz de afianzar la suficiente cantidad de arena y gravas necesaria para la formación de un tómbolo, hablando entonces de un tómbolo no activo. Desde el tómbolo de la playa del Arroz pasaremos a la vecina Cala del Pino, saliendo de la arena para subir al pequeño mirador de la separa de la pequeña caleta que hay a su lado.
Desde este punto, se ven perfectamente la pequeña caleta, el tómbolo de la playa del Arroz y los acantilados de la Sierra del Cambrón que, en su primer tramo desde la playa, reciben el nombre de “Barranco de la mar”, con la Isla del Fraile al fondo. Y, es que, si nos fijamos bien, podemos trazar una línea que va desde el barranco de la mar, el antiguo islote y las rocas que cierran la caleta, evidenciando que hubo una continuidad tectónica en esta zona antes de que se fragmentara.
Antes de continuar la ruta, un apunte cinematográfico. Esta caleta fue el set de rodaje de una de las escenas finales de la película “The Promise”, dirigida por Terry George y protagonizada por Oscar Isaac, Charlotte Le Bon y Christian Bale, en el año 2015, convirtiéndose en la última de una corta lista de filmes que cuentan el genocidio armenio de 1915. En esta escena se recreo el embarque de refugiados en un crucero francés tras resistir durante 40 días los ataques del ejército otomano.
Ahora que ya conocemos algo mas sobre los tómbolos, es el momento de volver al punto de partida, por lo que nos dirigiremos hacia la carretera para tomar el carril mixto bici-peatonal en dirección a Águilas.

En este tramo de recorrido, pasaremos junto a las urbanizaciones que antes cruzamos para dirigirnos hacia la semi rotonda que da acceso a la urbanización “Isla del Fraile”, pasando entre una estructura abandonada, a la izquierda, un claro ejemplo de la explosión de la llamada “Burbuja inmobiliaria”, y un extraño edificio con un leve aire a Oriente Medio, y que fue una de las discotecas de moda a finales de los años 50 del siglo pasado, y que paso por una rocambolesca historia de cambio de nombre antes de cerrar definitivamente.
Llegamos enseguida a la semi rotonda y, girando a la izquierda ascendemos El Cambrón atravesando la urbanización, para llegar al collado de los Corridos del Fraile y comenzar el descenso hacia la playa. Una vez dejadas atrás las viviendas, se tiene una excelente panorámica que va desde Cabo Cope a la playa del Hornillo, pasando por la Isla del Fraile, el promontorio del Nido del Cuervo y el Embarcadero de mineral de El Hornillo.

Desde este punto panorámico, descendemos a la rotonda en la que tiene su final esta ruta.