
El Atalayón, un mar de piedra.
Distancia: 2,55 Km.
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad técnica: Moderada.
Ascenso acumulado: 26 m.
Descenso acumulado: 26 m.
Tiempo: 1 hora.
Apta para principiantes

Un vistazo 360º por la ruta
Descubre Más Rutas en Águilas
Cada sendero en Águilas te lleva a rincones únicos, pero todos comparten algo en común: paisajes impresionantes, contacto con la naturaleza y una conexión especial con la historia y el entorno.
Nos enfocamos en ofrecer experiencias únicas, recorridos para todos los niveles y paisajes inolvidables. También destacamos los reconocimientos obtenidos por la calidad de nuestras rutas.
Diversidad de Paisajes
Para todos los niveles
Experiencias únicas
Adaptadas a tu tiempo
Conoce más de esta ruta
Justo al comienzo de la ruta, antes de empezar a andar, si miramos a nuestro alrededor, tendremos la impresión de estar inmersos en un mar en el que las olas se hubiesen convertido en piedra, y es que, nos encontramos dentro de una falla que modelado este paisaje formando sucesivas “olas montañosas” con dirección Sursuroeste – Nornoreste.


El barranco del Atalayón es un accidente geográfico formado por la erosión de las aguas de la Rambla de los Bolos y de varías de sus tributarias y que corta, en su zona mas baja, la continuidad de la Sierra de la Carrasquilla, la sierra que supone el cambio de dirección de la Falla de Palomares – Los Arejos para encontrarse con la Sierra de La Almenara y la Falla de Las Moreras.
Una falla cambia de dirección.
La Falla Palomares – Los Arejos es uno de los dos sistemas de desgarre sinestral más importantes de las cordilleras Béticas, y recorre el suroeste de la Región de Murcia, desde la almerienese Palomares, pasando por Los Arejos y llegado hasta el final de la Sierra de La Almenara.


Pero, ¿qué es una falla de desgarre sinestral?
En geología, una falla es una fractura o zona de fracturas a lo largo de la cual ha ocurrido un desplazamiento relativo de los bloques paralelos a la fractura (Bates y Jackson, 1980).
Esencialmente, una falla es una discontinuidad que se forma debido a la fractura de grandes bloques de rocas en la Tierra cuando las fuerzas tectónicas superan la resistencia de las rocas.
Una Falla de Desgarre (o de desplazamiento de rumbo) es una falla que se desarrolla a lo largo de planos verticales y el movimiento de los bloques es horizontal, son típicas de límites transformantes de placas tectónicas. Se distinguen dos tipos de fallas de desgarre: laterales derechas y laterales izquierdas.
Laterales derechas o dextrales, son aquellas en donde el movimiento relativo de los bloques es hacia la derecha; mientras que en las laterales izquierdas o sinestrales, el movimiento es opuesto a las anteriores. También se las conoce como fallas transversales.
Una Falla de Desgarre (o de desplazamiento de rumbo) es una falla que se desarrolla a lo largo de planos verticales y el movimiento de los bloques es horizontal, son típicas de límites transformantes de placas tectónicas. Se distinguen dos tipos de fallas de desgarre: laterales derechas y laterales izquierdas.
Laterales derechas o dextrales, son aquellas en donde el movimiento relativo de los bloques es hacia la derecha; mientras que en las laterales izquierdas o sinestrales, el movimiento es opuesto a las anteriores. También se las conoce como fallas transversales.
Esta falla viene marcada por la sucesión de las sierras de Los Pinos, el Aguilón y la Carrasquilla y, tangencialmente por la de la Almenara, cerrando el llamado Arco de Águilas (concatenación de cadenas montañosas que rodean la llanura litoral de Águilas), y formando en este extremo oeste, el Corredor Tectónico de Los Arejos.
Este Corredor Tectónico está claramente limitado por las sierras que lo cierran al oeste, y que corren en dirección Suroeste-Noroeste, para curvarse hacia el Este cuando La Carrasquilla se encuentra con la Sierra de La Almenara. Y, es justo al final de esta curvatura donde se encuentra el barranco del Atalayón, justo antes de que el arranque de la Sierra de La Almenara marque otro cambio de rumbo, en la falla, pasando de Sursuroeste – Nornoreste a Oeste – Este, hasta que se agote justo tras su colisión con la Falla de Las Moreras.
Este punto de unión entre la Carrasquilla y la Almenara está marcado por el Cabezo del Escribano, una montaña con una característica forma, y que se parecía a simple vista al fondo del valle, hacia el Noreste.
Tras esta contextualización, comenzamos la ruta adentrándonos en el valle, para dirigirnos hacia el mencionado Cabezo del Escribano, que domina el paisaje con sus 607 m. de altura. Lo que vamos a encontrar a lo largo de este valle son los restos de lo que fue la tónica económica de esta zona durante mucho tiempo, un compendio de explotaciones agrícolas y mineras que se alternaban y coexistían como actividades complementarias.
Este Corredor Tectónico está claramente limitado por las sierras que lo cierran al oeste, y que corren en dirección Suroeste-Noroeste, para curvarse hacia el Este cuando La Carrasquilla se encuentra con la Sierra de La Almenara. Y, es justo al final de esta curvatura donde se encuentra el barranco del Atalayón, justo antes de que el arranque de la Sierra de La Almenara marque otro cambio de rumbo, en la falla, pasando de Sursuroeste – Nornoreste a Oeste – Este, hasta que se agote justo tras su colisión con la Falla de Las Moreras.
Este punto de unión entre la Carrasquilla y la Almenara está marcado por el Cabezo del Escribano, una montaña con una característica forma, y que se parecía a simple vista al fondo del valle, hacia el Noreste.
Tras esta contextualización, comenzamos la ruta adentrándonos en el valle, para dirigirnos hacia el mencionado Cabezo del Escribano, que domina el paisaje con sus 607 m. de altura. Lo que vamos a encontrar a lo largo de este valle son los restos de lo que fue la tónica económica de esta zona durante mucho tiempo, un compendio de explotaciones agrícolas y mineras que se alternaban y coexistían como actividades complementarias.


Explotaciones agrícolas y mineras..
Antes de que las obras hidráulicas y la mejora en los procedimientos de perforación facilitasen la llegada de agua para riego agrícola, la agricultura predominante en esta zona era, eminentemente, de secano.
El cultivo de almendros y olivos, especialmente en las laderas de las colinas y montañas, y de plantas forrajeras, trigo, cebada y algunas hortalizas, marcaban el ritmo de la actividad económica agraria, alternando los ciclos de siembra, crecimiento y recolección con el barbecho en cereales y hortalizas. Esta economía agraria se completaba con la actividad ganadera, especialmente de ganado caprino, ovino, porcino y avícola, permitiendo el sustento de las familias y la venta de los excedentes para poder comprar productos de consumo.
Esta dinámica económica dio lugar a dos tipos de viviendas, dependiendo de la cantidad de tierras y de la disponibilidad económica para trabajarlas. En primer lugar, el cortijo, representaba una unidad de explotación en el que junto a la vivienda de los propietarios, se localizaban los corrales y habitáculos para el ganado, así como las casas de los trabajadores, normalmente aparceros. Un buen ejemplo de este tipo de construcciones lo tenemos en el alargado complejo de viviendas y corrales que encontramos a la izquierda, al comienzo de la ruta, enmarcado por un gran eucalipto y un pino.
El cultivo de almendros y olivos, especialmente en las laderas de las colinas y montañas, y de plantas forrajeras, trigo, cebada y algunas hortalizas, marcaban el ritmo de la actividad económica agraria, alternando los ciclos de siembra, crecimiento y recolección con el barbecho en cereales y hortalizas. Esta economía agraria se completaba con la actividad ganadera, especialmente de ganado caprino, ovino, porcino y avícola, permitiendo el sustento de las familias y la venta de los excedentes para poder comprar productos de consumo.
Esta dinámica económica dio lugar a dos tipos de viviendas, dependiendo de la cantidad de tierras y de la disponibilidad económica para trabajarlas. En primer lugar, el cortijo, representaba una unidad de explotación en el que junto a la vivienda de los propietarios, se localizaban los corrales y habitáculos para el ganado, así como las casas de los trabajadores, normalmente aparceros. Un buen ejemplo de este tipo de construcciones lo tenemos en el alargado complejo de viviendas y corrales que encontramos a la izquierda, al comienzo de la ruta, enmarcado por un gran eucalipto y un pino.
Continuando la ruta hacia el norte, se distinguen perfectamente los aterrazamientos realizados junto a la pequeña rambla para poder aprovechar el agua de las avenidas y poder cultivar en terreno llano y húmedo. Estas terrazas se sustentan gracias a los muretes de piedra (llamados localmente “pedrizas”), que impiden que el talud generado se hunda por la acción del agua.


Camino adelante, a la izquierda, se encuentra un ejemplar de lo que fue una casa, con sus corrales para ganado, pero sin vivienda para aparceros, como cabecera de un tipo de explotación agraria de menor tamaño.
Tras esta, un poco mas adelante, aparece la actividad complementaria a la agricultura, la minería, de plomo y algo de plata, con la extracción de galena argentífera. La reducida extensión de los escoriales de la explotación minera revelan que su producción no fue abundante, aunque permitió el establecimiento durante un tiempo en este valle. A la espalda de la explotación minera, a media ladera del monte que cierra el valle por el este, también se aprecia la explotación de una cantera.
Tras esta, un poco mas adelante, aparece la actividad complementaria a la agricultura, la minería, de plomo y algo de plata, con la extracción de galena argentífera. La reducida extensión de los escoriales de la explotación minera revelan que su producción no fue abundante, aunque permitió el establecimiento durante un tiempo en este valle. A la espalda de la explotación minera, a media ladera del monte que cierra el valle por el este, también se aprecia la explotación de una cantera.


Desde esta explotación minera, el valle comienza a cerrarse con el Cabezo del Escribano, pudiendo encontrarse, en las laderas del monte anterior a la llegada a este, varias pedrizas para frenar las escorrentías de agua e impedir que anegasen las terrazas de cultivo.
La misma función cumple el pequeño dique situado entre este monte y El Escribano, en un recodo el camino, hacia el Este, cuando el camino gira hacia el lado opuesto. En esta zona del valle podemos ver, muy extensamente, uno de los efectos de la agricultura extensiva e intensiva que se lleva a cabo en el valle paralelo a este, al Este. La actividad agraria industrial genera una gran cantidad de residuos que, a la espera de la construcción de una planta de tratamiento de restos orgánicos de cultivos, se almacenan extendidos por una parte de este valle.
La ruta vuelve al comienzo del valle hasta atravesar la carretera RM-D19 (o de Las Cruceticas), que discurre a lo largo del Barranco del Atalayón. Una mirada hacia el nacimiento del barranco nos permite apreciar la profunda hendidura que este baranco forma en la Sierra de La Carrasquilla.
La misma función cumple el pequeño dique situado entre este monte y El Escribano, en un recodo el camino, hacia el Este, cuando el camino gira hacia el lado opuesto. En esta zona del valle podemos ver, muy extensamente, uno de los efectos de la agricultura extensiva e intensiva que se lleva a cabo en el valle paralelo a este, al Este. La actividad agraria industrial genera una gran cantidad de residuos que, a la espera de la construcción de una planta de tratamiento de restos orgánicos de cultivos, se almacenan extendidos por una parte de este valle.
La ruta vuelve al comienzo del valle hasta atravesar la carretera RM-D19 (o de Las Cruceticas), que discurre a lo largo del Barranco del Atalayón. Una mirada hacia el nacimiento del barranco nos permite apreciar la profunda hendidura que este baranco forma en la Sierra de La Carrasquilla.

Circulando con precaución podremos apreciar los valles formados por el plegamiento y posterior falla de desgarre en esta sierra.
Desde este punto, volvemos a cruzar de nuevo la carretera para volver al punto de partida y poner fin a esta ruta.
Desde este punto, volvemos a cruzar de nuevo la carretera para volver al punto de partida y poner fin a esta ruta.
