
El águila de Roma y otras aves de paso.
Distancia: 1,44 Km.
Tipo de ruta: Lineal.
Dificultad técnica: Sencilla.
Ascenso acumulado: 7 m.
Descenso acumulado: 8 m.
Tiempo: 45 minutos.
Apta para principiantes

Un vistazo 360º por la ruta
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Esta ruta lineal comienza en la Playa del Saladar o del Salar, una playa, como casi todas las de la Marina de Cope formada por los aluviones torrenciales de arenas y gravas del Holoceno de las ramblas que desembocan en el Mediterráneo, en este caso, de la Rambla del Gato, que es la que ha conformado esta playa y creado terrazas fluviales, también de materiales holocénicos, en sus márgenes, expandiéndola durante las avenidas estacionales, en las que las barras de arena, más altas que la desembocadura de la rambla, desvían el empuje del agua y los sedimentos hacia uno de los extremos de la playa, erosionando así las paredes de los pequeños acantilados al sur, y al norte, según la fuerza de la avenida de agua rompa en una u otra dirección. A esa erosión, también contribuyen los temporales de Levante y Sur.


La ruta abandona la rambla hacia el norte y las arenas y gravas dan paso a las arenas de cuarzo y dolomía con matriz arenosa y cantos y bloques que formaban el fondo del mar durante el Pleistoceno medio, y que se puede encontrar emergido en varias zonas de esta costa.
Una vez en lo alto del pequeño promontorio se aprecia una buena perspectiva de la Sierra del Lomo de Bas, cerrando la llanura de la Marina de Cope por el norte y la costa proyectándose hasta encontrarse con ella ya en tierras de Lorca.
Desde este pequeño mirador, vemos una pequeña bahía cerrada a los vientos de levante, predominantes en esta zona, por un promontorio rocoso que se eleva muy poco sobre el mar, y que no es más que el embarcadero romano de la Cala del Pocico Huertas y su faro.
Desde este pequeño mirador, vemos una pequeña bahía cerrada a los vientos de levante, predominantes en esta zona, por un promontorio rocoso que se eleva muy poco sobre el mar, y que no es más que el embarcadero romano de la Cala del Pocico Huertas y su faro.
El embarcadero romano de la Cala del Pocico Huertas y su faro.
Desde el promontorio que separa la playa de El Salar de la vecina Cala de Pocico Huertas se puede ver una barra de roca coronada por rocas areniscas protegiendo a esta cala de los dominantes vientos de Levante (del Este).


Cerrando la playa del Pocico Huertas, una plataforma rocosa fue convertida en época romana en un puerto o embarcadero desde el que llevar a Cartago Nova (Cartagena) y a otros puertos los minerales extraídos de la Sierra del Lomo de Bas, así como el esparto (recordemos que esta zona formaba parte del “Campus Spartarius”) la barrilla y otros productos.

Para ello, primero tallaron un camino de acceso en la roca arenisca, camino que, aunque erosionado, aún se aprecia, y en el que se llegó a tallar un pequeño tope exterior de rodadura para evitar que las ruedas de los carros salieran del camino y cayesen al mar, lo que se puede apreciar en uno de los bloques amontonados al comienzo de la plataforma del puerto.


La conformación geológica de la zona muestra una clara diferencia entre la roca arenisca por la que se accede al puerto y la que conforma este y los bajíos ya fuera de la ensenada, compuestos por gravas y arenas de cuarzo y dolomía con una fuerte cimentación y en la que se pueden encontrar fósiles de Strombus bubonius, caracoles marinos de aguas cálidas que vivían sobre fondos detríticos o coralinos, lo que la dota de la dureza necesaria para aguantar el embate del oleaje y de los temporales de levante.
Actualmente, es difícil imaginar cómo esta roca llena de agujeros por la que es difícil andar podía ser un puerto, pero mirando con atención los agujeros se pueden ver algunos circulares que se supone que soportaban una tablazón de madera por la que andar y donde almacenar las mercancías.
Actualmente, es difícil imaginar cómo esta roca llena de agujeros por la que es difícil andar podía ser un puerto, pero mirando con atención los agujeros se pueden ver algunos circulares que se supone que soportaban una tablazón de madera por la que andar y donde almacenar las mercancías.
Ahora bien, los bajíos que se proyectan hacia el mar muy cerca del comienzo del puerto suponían un peligro para las embarcaciones que se acercasen a atracar.
Por ello, construyeron un pequeño faro, que no tenía nada que ver con las modernas instalaciones actuales, ya que se trataba de una estructura cilíndrica, en cuya parte superior se quemaba madera para que el fuego, de noche, y el humo, de día, indicasen la peligrosidad de estos bajíos.
Por ello, construyeron un pequeño faro, que no tenía nada que ver con las modernas instalaciones actuales, ya que se trataba de una estructura cilíndrica, en cuya parte superior se quemaba madera para que el fuego, de noche, y el humo, de día, indicasen la peligrosidad de estos bajíos.


Actualmente, apenas quedan los restos del basamento circular (ya deformado) del faro, y de un pequeño habitáculo rectangular adosado al faro que podría haber sido un almacén de leña.


En las inmediaciones, si se busca detalladamente, se pueden apreciar los basamentos de otras edificaciones rectangulares más grandes, que pudieron haber sido almacenes.
La ruta continúa hacia el norte sobre el mismo material lítico del puerto y de los bajíos, alternándose, en la Cala de los Abejorros con un abanico aluvial del Pleistoceno posterior, compuesto por gravas, arenas y limos de color rojizo-anaranjado.
Lo mismo sucede con la siguiente, la Cala de las Pulgas, en la que el camino asciende hacia una vieja caseta de vigilancia usada por el cuerpo de Carabineros y, posteriormente, por la Guardia Civil, para prevenir el contrabando, a sus pies, en el mar, pueden verse el tómbolo y la Chapa de Los Pájaros.
Lo mismo sucede con la siguiente, la Cala de las Pulgas, en la que el camino asciende hacia una vieja caseta de vigilancia usada por el cuerpo de Carabineros y, posteriormente, por la Guardia Civil, para prevenir el contrabando, a sus pies, en el mar, pueden verse el tómbolo y la Chapa de Los Pájaros.
El tómbolo y la Chapa de los Pájaros.
Mirando al mar desde este punto, justo debajo, se ve una pequeña lengua de arena, en forma de doble media luna, que conforma un tómbolo en formación que, con la marea baja permite caminar, mojándose muy poco, hasta la plataforma de piedra que cierra este tramo de costa.
Este pequeño tómbolo es un modelo a escala reducida de todos los que han unido islas e islotes con la tierra firme, formando los cabos y promontorios que jalonan parte de la costa de Águilas. En este caso, la acción erosiva del mar sobre la costa, junto con las aportaciones de arena a ambos lados del tómbolo que dejan el oleaje y algunos temporales, hacen que este tómbolo continúe formándose en la actualidad.
Pero, para la formación de este tómbolo, es imprescindible el otro elemento geológico de esta zona, la Chapa de los Pájaros o de la Galera, y que no es más que otro bajío, este emergido, como del que prevenía el faro romano.
Pero, para la formación de este tómbolo, es imprescindible el otro elemento geológico de esta zona, la Chapa de los Pájaros o de la Galera, y que no es más que otro bajío, este emergido, como del que prevenía el faro romano.

La importancia de este bajío viene determinada por dos cosas, la formación del tómbolo ha conformado dos pequeñas bahías que son utilizadas por numerosas especies de peces para el desove y la cría de alevines, dando lugar a una abundante fauna marina en sus inmediaciones, fauna que es pescada por numerosas especies de aves marinas que aprovechan esta chapa de piedra para descansar y secarse durante y después de sus labores de pesca, así como zona de descanso para aves marinas migratorias en sus desplazamientos primaverales y otoñales.
Así, es fácil ver al Cormorán moñudo (Gulosus aristotelis)


al Cormorán grande (Phalacrocorax carbo),

a la Gaviota patiamarilla (Larus michahellis)

a la Gaviota de Audouin (Ichthyaetus audouinii) cada vez más abundante

al Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis)

a la Pardela cenicienta mediterránea (Calonectris diomedea)

y al Alcatraz común o atlántico (Morus bassanus)
También se ha llegado a ver alguna Garza real (Ardea cinerea), Garceta común (Egretta garzetta) y Garcilla bueyera (Ardea ibis), a pesar de ser predominantemente aves que, predominantemente, pescan en agua dulce.
Continúa la ruta hacia la playa de La Galera, la última (o primera) playa del litoral de Águilas, una playa resultado de los aluviones torrenciales de ramblas y formada por arenas y gravas del final del Holoceno. Esta playa recibe su nombre de la gran roca, en forma de proa de barco (de una galera, por “la cosa de los romanos”) encallada en la playa, y que le da una apariencia única, y que marca el final de esta ruta.
Continúa la ruta hacia la playa de La Galera, la última (o primera) playa del litoral de Águilas, una playa resultado de los aluviones torrenciales de ramblas y formada por arenas y gravas del final del Holoceno. Esta playa recibe su nombre de la gran roca, en forma de proa de barco (de una galera, por “la cosa de los romanos”) encallada en la playa, y que le da una apariencia única, y que marca el final de esta ruta.
