
Cuatro Calas II. Volcanes y fósiles.
Distancia: 2,52 Km.
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad técnica: Sencilla.
Ascenso acumulado: 25 m.
Descenso acumulado: 25 m.
Tiempo: 1 hora.
Apta para principiantes

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Conoce más de esta ruta
Esta ruta comienza en el aparcamiento inferior de la playa de La Carolina, desde donde se dirige hacia el chiringuito de la izquierda, montado partiendo de la antigua casa de los cocedores de esparto.
Una vez pasado éste, se entra en la Playa de los Cocedores, aunque su nombre oficial es Cala Cerrada, y que sirve de frontera por su mitad de las provincias de Murcia y Almería.
Una vez pasado éste, se entra en la Playa de los Cocedores, aunque su nombre oficial es Cala Cerrada, y que sirve de frontera por su mitad de las provincias de Murcia y Almería.


El chiringuito de la izquierda se apoya en lo que, en su momento fue la casa de la espartería de esta zona, y es que estos cocedores de esparto fueron de los últimos en dejar de funcionar, una vez que las fibras sintética se impusieron sobre el esparto.
Actualmente, los cocedores de esta playa se encuentran en diferente estado, los del norte, perteneciente a Murcia, se encuentran prácticamente colmatados por arena, habiéndose convertido el más cercano a la playa en una “piscina natural” ideal para niños pequeños. El del sur, perteneciente a Almería, ha perdido gran parte de la arena de su fondo, quedando al descubierto el lecho rocoso y ganando en profundidad.
Actualmente, los cocedores de esta playa se encuentran en diferente estado, los del norte, perteneciente a Murcia, se encuentran prácticamente colmatados por arena, habiéndose convertido el más cercano a la playa en una “piscina natural” ideal para niños pequeños. El del sur, perteneciente a Almería, ha perdido gran parte de la arena de su fondo, quedando al descubierto el lecho rocoso y ganando en profundidad.
Junto a los cocedores, pasada la casa, una serie de estancias excavadas en la roca arenisca servían como almacén de aperos y materiales para las labores del esparto y como vivienda provisional.
Sobre estas estancias troglodíticas, la erosión eólica ha esculpido una caprichosa forma en las areniscas del plioceno que forman la mayor parte de esta montaña, llamada Punta Parda y de la que enseguida entenderemos su nombre.
Dejando atrás las estancias troglodíticas, se desciende con cuidado al cocedor mas externo, para descubrir un volcán escondido.
Dejando atrás las estancias troglodíticas, se desciende con cuidado al cocedor mas externo, para descubrir un volcán escondido.


Un volcán escondido.
Descendiendo desde las viviendas troglodíticas hacia el cocedor mas alejado, descubrimos que, en vez del mar, el monte de Punta Parda esta casi enteramente rodeado por una plataforma de piedra en su cara que da al mar.
Para entender mejor lo que vamos a ver, nos vamos a apoyar en esta ilustración de Antonio del Ramo, que nos explica sucintamente las diferentes partes de Punta Parda.
El cerro está formado por areniscas pliocénicas, sobre las que se encuentran conglomerados pleistocénicos, como en todos los cerros de Cuatro Calas, ya que eran los que formaron los fondos marinos en esa era. Lo interesante de este cerro y que lo diferencia de los demás es que el su vertiente que da al mar esta cubierto por riodacitas, provenientes de antigua actividad volcánica.
Además, la plataforma rocosa que podemos ver, y por la que vamos a caminar (si el estado de la mar lo permite), también lo diferencia del resto de cerros. Este tipo de plataforma se conoce como Plataforma de Abrasión, y se genera por la fuerza del oleaje sobre los entrantes rocosos en el mar, que los va desgastando en su base, haciendo que parte de los mismos quiebre y se precipite al mar. La siguiente imagen, también de Antonio del Ramo lo muestra muy bien.
Además, la plataforma rocosa que podemos ver, y por la que vamos a caminar (si el estado de la mar lo permite), también lo diferencia del resto de cerros. Este tipo de plataforma se conoce como Plataforma de Abrasión, y se genera por la fuerza del oleaje sobre los entrantes rocosos en el mar, que los va desgastando en su base, haciendo que parte de los mismos quiebre y se precipite al mar. La siguiente imagen, también de Antonio del Ramo lo muestra muy bien.


Así pues, mientras comenzamos a andar sobre la plataforma de abrasión, vamos a conocer como se formó esta parte de Punta Parda.
A finales del Mioceno y coincidiendo con la desecación del Mar Mediterráneo por el cierre del Estrecho Norbético, que permitió la llegada a la zona de vegetación del norte de África (los íbero-africanismos), La Carolina debió de estar unas veces bajo el mar y otras emergida, como lo demuestran los sedimentos arenosos y conglomeráticos existentes al norte en Cuatro Calas.
Al mismo tiempo, aprovechando las numerosas fracturas en la corteza terrestre, se crearon diversos volcanes con emisiones de riodacitas (rocas de gran contenido de silice que, a menudo, existe como depósitos volcánicos piroclásticos explosivos), tanto en esta zona como en las proximidades (isla Negra, isla del Fraile, etc.).
Estas emisiones fueron unas veces tranquilas, con depósitos de lavas, mientras que en otras ocasiones fueron bastante violentas (explosivas) con emisión de piroclastos de diverso tamaño (fragmentos de rocas volcánicas generados por explosiones) posiblemente relacionados con fenómenos freato-magmáticos (magmas que entran en contacto con sedimentos húmedos o con el agua).
Probablemente fue en el Cuaternario, gracias a grandes fracturas activas en una etapa compresiva que comenzó a finales del Terciario, cuando se pusieron en contacto los materiales volcánicos con los pliocenos y cuando comenzaron los agentes geológicos externos, junto con la tectónica activa, a modelar esta zona de la costa aguileña. Generando acantilados y pequeñas plataformas de abrasión como esta.
El estudio de los profesores Jan H. van den Berg (Faculty of Geosciences, Utrecht University) and Jörg Lang (Institut für Geologie, Leibniz Universität Hannover) “Sedimentary structure of inferred cyclic-step bedforms in submarine volcaniclastic slope deposits, Cuatro Calas, south-east Spain” (“Estructura sedimentaria de lechos cíclicos escalonados inferidos en depósitos volcaniclásticos submarinos de talud, Cuatro Calas, sureste de España”), expone que la pared de Punta Parda está formado por sucesivos flujos magmáticos de alta densidad en el lecho marino poco profundo que se acumularon a lo largo de un talud volcánico submarino. Este talud volcánico fue expuesto a la acción marina cuando el mar retrocedió, quedando a la vista las sucesivas capas de flujo magmático, así como los piroclastos incrustados en él. Este gráfico es un modelo muy simplificado en el que sólo se aprecia un flujo magmático posteriormente emergido. Para salir de la plataforma, debemos de volver sobre nuestros pasos, ya que de continuar por ella nos encontraríamos con que antes de llegar al final de Punta Parda, ha colapsado y se ha hundido por efecto de la erosión marina.
Tras abandonar la plataforma de abrasión, volveremos sobre nuestros pasos hasta el extremo mas cercano del chiringuito, para bordearlo, dirigiéndonos hacia la playa de La Carolina, donde vamos a encontrar vidas petrificadas.
A finales del Mioceno y coincidiendo con la desecación del Mar Mediterráneo por el cierre del Estrecho Norbético, que permitió la llegada a la zona de vegetación del norte de África (los íbero-africanismos), La Carolina debió de estar unas veces bajo el mar y otras emergida, como lo demuestran los sedimentos arenosos y conglomeráticos existentes al norte en Cuatro Calas.
Al mismo tiempo, aprovechando las numerosas fracturas en la corteza terrestre, se crearon diversos volcanes con emisiones de riodacitas (rocas de gran contenido de silice que, a menudo, existe como depósitos volcánicos piroclásticos explosivos), tanto en esta zona como en las proximidades (isla Negra, isla del Fraile, etc.).
Estas emisiones fueron unas veces tranquilas, con depósitos de lavas, mientras que en otras ocasiones fueron bastante violentas (explosivas) con emisión de piroclastos de diverso tamaño (fragmentos de rocas volcánicas generados por explosiones) posiblemente relacionados con fenómenos freato-magmáticos (magmas que entran en contacto con sedimentos húmedos o con el agua).
Probablemente fue en el Cuaternario, gracias a grandes fracturas activas en una etapa compresiva que comenzó a finales del Terciario, cuando se pusieron en contacto los materiales volcánicos con los pliocenos y cuando comenzaron los agentes geológicos externos, junto con la tectónica activa, a modelar esta zona de la costa aguileña. Generando acantilados y pequeñas plataformas de abrasión como esta.
El estudio de los profesores Jan H. van den Berg (Faculty of Geosciences, Utrecht University) and Jörg Lang (Institut für Geologie, Leibniz Universität Hannover) “Sedimentary structure of inferred cyclic-step bedforms in submarine volcaniclastic slope deposits, Cuatro Calas, south-east Spain” (“Estructura sedimentaria de lechos cíclicos escalonados inferidos en depósitos volcaniclásticos submarinos de talud, Cuatro Calas, sureste de España”), expone que la pared de Punta Parda está formado por sucesivos flujos magmáticos de alta densidad en el lecho marino poco profundo que se acumularon a lo largo de un talud volcánico submarino. Este talud volcánico fue expuesto a la acción marina cuando el mar retrocedió, quedando a la vista las sucesivas capas de flujo magmático, así como los piroclastos incrustados en él. Este gráfico es un modelo muy simplificado en el que sólo se aprecia un flujo magmático posteriormente emergido. Para salir de la plataforma, debemos de volver sobre nuestros pasos, ya que de continuar por ella nos encontraríamos con que antes de llegar al final de Punta Parda, ha colapsado y se ha hundido por efecto de la erosión marina.
Tras abandonar la plataforma de abrasión, volveremos sobre nuestros pasos hasta el extremo mas cercano del chiringuito, para bordearlo, dirigiéndonos hacia la playa de La Carolina, donde vamos a encontrar vidas petrificadas.
Vidas petrificadas.
Desde el chiringuito, subiremos a la plataforma de roca arenisca pliocénica que forma una lengua paralela al talud norte de Punta Parda, y que procede de un antiguo derrumbe de una parte de ese talud por acción de la erosión marina.


Coincidiendo con la apertura del Estrecho de Gibraltar y la consecuente inundación del desierto Mediterráneo por las aguas del océano Atlántico durante el Plioceno, gran parte de la actual costa aguileña quedó bajo las aguas marinas. Depositándose en su lecho, durante varios millones de años, sedimentos areno-limosos amarillentos, con restos de los organismos marinos que allí vivieron (ostras, vieras, zamburiñas, escalarias, terebrátulas, briozoos, grandes erizos, restos de mamíferos marinos, etc.) y que actualmente podemos observar fósiles en La Carolina o en la zona de Calarreona.


Ya en el Cuaternario, el mar comenzó progresivamente a retirarse con sucesivas regresiones y transgresiones, y la zona a experimentar un ascenso isostático generalizado, no uniforme, que es más patente en La Carolina que en otras zonas cercanas como en la playa del Cocón (al norte). Marcándose las sucesivas líneas de costa por depósitos de conglomerados y arenas pardas, en los que en algunas épocas interglaciares estaban acompañados por restos de caracoles marinos característicos de los mares cálidos actuales, los strombus.
También aparecen algunos restos de cetáceos marinos, aunque fuertemente disgregados, debido a la dispersión producida por el desplazamiento de la falla de desgarre sinistral que atraviesa todos los promontorios de la costa de Águilas, dándoles su característica forma de montaña con un abrupto talud en la cara que da al mar.
También pueden encontrarse bioturbaciones (alteraciones producidas en el sedimento por la actividad de los seres vivos) producidas por erizos irregulares, es decir los que son simétricos bilateralmente. Eso se debe a que este tipo de erizos se alimentan del limo que hay en el fondo y las arenas, hundiéndose en ellas y excavando buscando restos de partículas orgánicas, formando estos túneles, como se parecía nítidamente en esta fotografía de Francisco López de Haro.
También pueden encontrarse bioturbaciones (alteraciones producidas en el sedimento por la actividad de los seres vivos) producidas por erizos irregulares, es decir los que son simétricos bilateralmente. Eso se debe a que este tipo de erizos se alimentan del limo que hay en el fondo y las arenas, hundiéndose en ellas y excavando buscando restos de partículas orgánicas, formando estos túneles, como se parecía nítidamente en esta fotografía de Francisco López de Haro.

Desde esta lengua de arenisca, descenderemos a la playa para dirigirnos hacia una pequeña duna en regresión debido a la actividad humana, que es uno de los mayores peligros que afrontan muchos sistemas dunares, especialmente, los mas pequeños.


En esta duna encontramos un panel explicativo sobre la morfología y la fauna fósil de Cuatro Calas y, especialmente, de Punta Parda, de interesante lectura.
Para profundizar de forma más técnica en la paleontología del Plioceno en Punta Parda y Cuatro Calas, este cartel, elaborado por Joaquín R. Sendra Sáez (Institut Cavanilles (I.C.B.I.B.E) University of Valencia · Paleobiology & Paleontology) os puede resultar muy interesante.
Para profundizar de forma más técnica en la paleontología del Plioceno en Punta Parda y Cuatro Calas, este cartel, elaborado por Joaquín R. Sendra Sáez (Institut Cavanilles (I.C.B.I.B.E) University of Valencia · Paleobiology & Paleontology) os puede resultar muy interesante.

Una vez que hemos leído lo que nos interese del panel, nos dirigimos hacia el otro extremo de la playa, observando, en la roca arenisca que forma el cierre de la misma las marcas que la erosión provocada por los ascensos y descensos del nivel de las aguas ha ido dejando sobre el acantilado.


Conforme nos vamos acercando al acantilado, es fácil apreciar que se encuentra horadado por numerosos agujeros, realizados por aves migratorias, especialmente Aviones comunes (Delichon urbicum), una pequeña golondrina de aspecto compacto, negro azulada brillante por arriba y blanca por abajo, con límites netos entre colores.
Antes de subir la ultima escalera, un vistazo a Punta Parda nos permite apreciar la diferencia de color entre las areniscas pliocénicas de casi todo el monte, los conglomerados pleistocénicos y el gris de las riodacitas volcánicas en el extremo del promontorio.


Una vez que comenzamos a subir por la escalera, un vistazo a la izquierda nos evidencia que existen pequeñas dunas en formación por la acción coordinada de los derrumbes de la plataforma por la que ascendemos y de la dinámica litoral.
La ruta continúa en dirección a la playa de La Higuerica, marchando sobre el pequeño acantilado que separa a ambas calas y que se encuentra bordeado por un pequeño cerro, cuya forma nos indica que formó parte del fondo marino y que emergió, ya que, aparte de la arenisca que mayoritariamente lo forma, las rocas compactas de la zona superior nos indican que se trata de un suelo marino compactado.


Una vez descendiendo a la playa, enmedio de la bahía, podemos ver un pequeño islote color negro, llamado “La Cama de Los Novios”, y que no es si no un islote basáltico testigo de la actividad volcánica de la zona.
Una vez en el aparcamiento, podemos hablar algo más del monte que hemos comenzado a rodear y del relieve asociado a él.
Una vez en el aparcamiento, podemos hablar algo más del monte que hemos comenzado a rodear y del relieve asociado a él.
Este tipo de relieve se conoce como Tabular, y es una forma orográfica resultante de la erosión diferencial de estratos horizontales, tabulares, con estratos más resistentes a la erosión, situados en la parte más alta, que forman lo que se llama “Cerros Testigo” u “Oteros”, conformados por una plataforma de material más duro, calizas carbonatadas, en este caso, llamado “Escarpe” o “Cornisa”, de forma prácticamente plana, aunque con leve inclinación hacia el mar y hacia la cuenca erosiva que los aisló, y una clara separación de la zona de pendiente, el “Glacis”, que puede ser más o menos abrupto en función de la erosión sufrida, y también llamado “Piedemonte” o “Talud”. Un poco más adelante en la ruta vamos a tener posibilidad de ver ambas partes de los cerros testigo muy de cerca.
En el caso de este cerro, la erosión fue fluvial, ya que Cuatro Calas formó parte de un amplio delta que sufrió regresiones y avances a lo largo de su vida. Desde el aparcamiento, también podemos ver como la erosión del glacis provoca que los materiales de la cumbre quiebre por falta de apoyo, generando pequeños abrigos mientras esto ocurre.
En el caso de este cerro, la erosión fue fluvial, ya que Cuatro Calas formó parte de un amplio delta que sufrió regresiones y avances a lo largo de su vida. Desde el aparcamiento, también podemos ver como la erosión del glacis provoca que los materiales de la cumbre quiebre por falta de apoyo, generando pequeños abrigos mientras esto ocurre.


La ruta continúa ascendiendo por el camino de salida de la playa, hasta llegar a un largo camino transversal que se dirige hacia el sur, rodeando este cerro, y que se encuentra cerrado por grandes vigas de madera para impedir el paso de vehículos.
En este tramo del sendero podemos ver la cara norte de este cerro testigo, en la que se ven más claramente las diferencias de materiales entre las diferentes partes de un cerro testigo de un relieve tabular, observándose claramente la diferencia morfología entre los materiales del glacis y los de la cornisa que, en algunos puntos, sobresalen del perfil del glacis.
Del mismo modo, es posible observar la diferencia entre los materiales de la colina y la del fondo por el que circula la ruta, ya que este último está conformado por arenas gruesas, arenas de micas y conglomerados, siendo lo propio de un delta fluvial que sufrió períodos de avance y regresión, como es el caso de Cuatro Calas, y sobre las que vamos a marchar hasta llegar al camino principal que nos va a llevar a la meseta superior que sirve de aparcamiento y descendiendo a la meseta inferior para llegar al punto de partida y poner fin a esta ruta.
Del mismo modo, es posible observar la diferencia entre los materiales de la colina y la del fondo por el que circula la ruta, ya que este último está conformado por arenas gruesas, arenas de micas y conglomerados, siendo lo propio de un delta fluvial que sufrió períodos de avance y regresión, como es el caso de Cuatro Calas, y sobre las que vamos a marchar hasta llegar al camino principal que nos va a llevar a la meseta superior que sirve de aparcamiento y descendiendo a la meseta inferior para llegar al punto de partida y poner fin a esta ruta.
