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Cuatro Calas I

Cuatro Calas I. Mas allá de playas espectaculares.

Distancia: 3,73 Km.
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad técnica: Moderada – Sencilla.
Ascenso acumulado: 48 m.
Descenso acumulado: 48 m.
Tiempo: 1 hora 25 minutos.

Apta para principiantes

Un vistazo 360º por la ruta

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Cada sendero en Águilas te lleva a rincones únicos, pero todos comparten algo en común: paisajes impresionantes, contacto con la naturaleza y una conexión especial con la historia y el entorno.

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Conoce más de esta ruta

Cuando escuchamos hablar del paraje de 4 Calas, siempre se destaca la espectacularidad de las playas que lo componen, y no es para menos, estas 4 son el conjunto más hermoso de la costa de Águilas… pero también son algo más, que vamos a descubrir en esta y otras dos rutas más.

La ruta tiene su punto de partida en el aparcamiento al final de la playa de Calarreona, en el extremo del antiguo camping y junto al panel del Sendero SL-MU 18, pero antes de comenzar es interesante conocer que toda esta zona y buena parte de la llanura litoral de Águilas, estuvieron durante mucho tiempo bajo el mar, emergiendo y sumergiéndose debido a los movimientos tectónicos y a la bajada del nivel marino.
Prueba de ello es que os encontráis justo en el lugar en el que el material geológico propio de albuferas o “lagoons”, del Pleistoceno Medio y Superior, tales como limos y arcilla con restos de animales y sales, se combina con las terrazas marinas emergidas, del Pleistoceno Inferior y Medio, más antiguas y compuestas por bloques y gravas redondeados, con arenas, fuertemente cementados y con restos de macrofauna marina fósil, que corresponde a la colina que hay que subir desde el punto de partida de la ruta.

Desde ese punto, vamos a conocer una de las características que las hace singulares, y también otra que caracteriza a Águilas: Relieves tabulares y el Arco de Águilas.

Relieves tabulares y el Arco de Águilas.

Al final de la subida entre Calarreona y La Higuerica, se aprecia que todas las colinas existentes en la zona, incluida en la que estáis, están coronadas por una planicie, casi siempre levemente inclinada hacia el mar. Estos relieves son la evidencia geológica de que esta porción de la costa fue una vez parte del fondo marino, hasta que los movimientos tectónicos y la bajada del nivel del mar les dieron el carácter que tienen.
Este tipo de relieve se conoce como Tabular, y es una forma orográfica resultante de la erosión diferencial de estratos horizontales, tabulares, con estratos más resistentes a la erosión, situados en la parte más alta, que forman lo que se llama “Cerros Testigo” u “Oteros”, conformados por una plataforma de material más duro, calizas carbonatadas, en este caso, llamado “Escarpe” o “Cornisa”, de forma prácticamente plana, aunque con leve inclinación hacia el mar y hacia la cuenca erosiva que los aisló, y una clara separación de la zona de pendiente, el “Glacis”, que puede ser más o menos abrupto en función de la erosión sufrida, y también llamado “Piedemonte” o “Talud”.
En el extremo izquierdo, veréis uno de estos cerros que, curiosamente, no tiene la misma forma en su cima, ya que su formación proviene de fenómenos volcánicos, como se puede apreciar en su extremo, de un color gris, que contrasta con el anaranjado de las areniscas.

Durante esta ruta vais a tener posibilidad de ver ambas partes de los cerros testigo muy de cerca. En este caso, la erosión fue fluvial, ya que Cuatro Calas formó parte de un amplio delta que sufrió regresiones y avances a lo largo de su vida, aunque de ese delta hablaremos más adelante.
La ruta se dirige hacia el viejo edificio que en otro tiempo fue un cuartel de Carabineros, un cuerpo policial cuyas funciones de vigilancia y control del contrabando fueron asumidas por la Guardia Civil tras la Guerra Civil Española. Desde sus inmediaciones se ve una panorámica del Espacio Protegido de Cuatro Calas, con categoría de EIG-Espacio de Interés Geológico y de LIC-Lugar de Interés Comunitario dentro de la Red Natura 2000.

La ruta se dirige al extremo este de esta colina, pudiendo verse desde ella la “corona” de promontorios marinos que jalonan la costa, así como el gran arco montañoso que rodea la llanura litoral, conocido geológicamente como el “Arco de Águilas”.

Este arco montañoso está definido por la alineación convexa de las sierras de Almagrera, Carrasquilla, Almenara y El Algarrobo, y limitado externamente por los sistemas de fallas de Palomares y del Saladillo, esta última una prolongación deflectada (desviada de su eje) de la primera. El Arco de Águilas actúa como un bloque ante los movimientos sísmicos, haciendo que la acumulación de esfuerzos se concentre en su periferia, amortiguando los efectos de los efectos de los terremotos, aunque, por otro lado, el Atlas Inventario de Riesgos Naturales de la Región de Murcia (ITGE – CARM, 1995) señala que las zonas con rellenos del Cuaternario poco consolidados, como sucede en la Cuenca de Águilas, son más propensos a la aceleración de las vibraciones sísmicas.


La ruta vuelve hacia el lugar al que hemos ascendido y desciende, con precaución, hacia la playa de La Higuerica, ya que la pendiente es acusada.

Antes de llegar a la playa, un pequeño desvío a la izquierda nos lleva a una plataforma desde la que la vista del episodio volcánico de Punta Parda es más evidente.

Descendiendo a continuación hacia el aparcamiento de la playa, desde donde se puede observar, en la colina al sur, la diferencia de materiales entre la cumbre de un cerro testigo, y su glacis, siendo el superior mucho más duro y compacto que el inferior, apreciándose también como la erosión del glacis provoca que los materiales de la cumbre quiebre por falta de apoyo, generando pequeños abrigos mientras esto ocurre.
La ruta asciende por el camino de salida de la playa hacia la carretera, y gira hacia el sur para adentrarnos en el camino que rodea esta colina, en la que se ven más claramente las diferencias de materiales entre las diferentes partes de un cerro testigo de un relieve tabular, observándose claramente la diferencia morfología entre los materiales del glacis y los de la cornisa que, en algunos puntos, sobresale del perfil del glacis.

Del mismo modo, es posible observar la diferencia entre los materiales de la colina y la del fondo por el que circula la ruta, ya que este último está conformado por arenas gruesas, arenas de micas y conglomerados, siendo lo propio de un delta fluvial que sufrió períodos de avance y regresión, como es el caso de Cuatro Calas, y sobre las que vamos a marchar hasta llegar al camino principal que nos va a llevar a la meseta superior que sirve de aparcamiento y descendiendo a la meseta inferior, para adentrarnos en la playa de La Carolina por su extremo sur, pasando junto al cartel que indica sus servicios en verano.

Una vez sobre la arena, un pequeño montículo coronado por diversas especies vegetales, es el testigo de lo que fue un pequeño complejo dunar, ahora en absoluta regresión por la continuada acción humana sobre este entorno.
La ruta continúa hacia la colina de Punta Parda, atravesando una zona de calcarenitas, para, en una de sus pequeñas quebradas, poder apreciar claramente la estructura de sedimentos propia de los relieves emergidos de este conjunto, formados por bloques y gravas redondeados, con arenas y fuertemente cementados, en los que se pueden encontrar restos de fauna marina.
Desde esta zona, se ven claramente los relieves de la colina en los que se encuentra el antiguo cuartel de Carabineros, apreciándose estructuras propias de un delta, y de las que hablaremos ya en la playa de La Higuerica.

Mientras tanto, la ruta se dirige, por la playa, hacia la última escalera de salida de la playa de La Carolina, playa que ha sido destacada en numerosas ocasiones como una de las 10 más bellas de España. Durante el recorrido por la playa, podremos ver con claridad los diferentes niveles que la erosión marina ha causado en el promontorio que separa esta playa de la de La Higuerica.

Tras subir la escalera, la ruta se dirige hacia La Higuerica, hacia la que nos dirigimos, andando sobre el pequeño escarpe costero que la separa de la playa de La Carolina, hasta llegar al Fan-Delta de Cuatro Calas.

El Fan-Delta de Cuatro Calas.

Una vez en la playa de La Higuerica, es el momento de ver en detalle las estructuras que aparecen en la pared de la colina que separa esta playa de la de Calarreona.

Lo primero que tenemos que conocer es que el paraje de Cuatro Calas, tal y como lo conocemos en la actualidad es que durante mucho tiempo, toda esta zona fue un Fan-Delta, o delta en abanico, concretamente uno tipo Gilbert, es decir, un prisma costero de sedimentos derivados de un sistema de alimentación de abanicos aluviales y depositados principal o totalmente de forma subacuática en la unión entre el abanico activo y una masa de agua estancada, y esto es lo que se aprecia en esta pared, una serie de depósitos aluviales organizados en numerosas sucesiones apiladas que presentan foresets tangenciales bien desarrollados…
Pero, ¿Qué es un foreset? Un Foreset, o Frente Deltaico es el límite externo del delta, donde la llanura deltaica encuentra el cuerpo de agua receptor, es decir, el punto en el que el que cada una de estas sucesiones apiladas se encontró con el antiguo mar, y que, con el descenso de las aguas, han quedado al descubierto.
La salida de la playa hacia el sendero de montaña que nos va a llevar a nuestro punto de partida, pero antes, nos despediremos del pequeño islote volcánico del centro de esta bahía, la Cama de los Novios, que aparece más detalladamente en otra de estas rutas.

La ruta enfrenta una subida en fuerte pendiente para acceder a la cima de este cerro testigo, por el que se circula, en dirección al antiguo cuartel, antes de descender al aparcamiento que fue el punto de comienzo.