
Calarreona. Dunas. fósiles y criptohumedales.
Distancia: 2,43 Km.
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad técnica: Sencilla.
Ascenso acumulado: 23 m.
Descenso acumulado: 23 m.
Tiempo: 1 hora.
Apta para principiantes

Un vistazo 360º por la ruta
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Conoce más de esta ruta
Esta ruta comienza en el aparcamiento de la zona final de la playa de Calarreona, desde donde parte para dirigirse andando hacia la carretera, a la que se llega por un camino bordeado por la valla de un antiguo camping y por el pequeño criptohumedal de Calarreona.


Un criptohumedal es… bueno, se explica técnicamente un poco más adelante, por ahora, basta con conocer que localmente se conoce a los criptohumedales como “saladares”, el lugar donde crece “los salaos”, unas especies de plantas que han hecho de los suelos salinizados su hábitat preferente y que se caracterizan por sus tallos y ramas duros y por sus hojas pequeñas y carnosas, capaces de almacenar agua que las mantienen vivas en las épocas de sequía.
Para conocer un gran criptohumedal, hay que dirigirse a la puerta del antiguo camping y cruzar la carretera con precaución y rapidez.
Una vez al otro lado de la carretera, es fácil encontrar, a la izquierda, el camino que se dirige hacia la colina de arenisca que hay al frente, para acceder al Criptohumedal de Cañada Brusca.


Criptohumedal de Cañada Brusca.
Una vez dentro del criptohumedal, el camino sube a la primera colina desde la que es fácil comprobar, a uno y otro lado, toda la extensión de éste.
Los criptohumedales son aquellos humedales donde el agua, que procede de flujos subterráneos, nunca o muy raramente llega a emerger, podría decirse que son la cara visible de un humedal oculto, porque ese es, etimológicamente, su significado: la raíz griega cripto, que significa “oculto” o “escondido”.
El agua de escorrentía o de filtración marina, queda embolsada sobre una capa subterránea de arcillas y margas, pero sin suficiente volumen para aflorar permanentemente a la superficie.
Lo que estamos viendo, en realidad, son dos criptohumedales unidos: Cañada Brusca Norte y Cañada Brusca Sur. Su división en dos subhumedales procede del estudio realizado por Javier Martínez-López, de la Universidad de Granada, Miguel Ángel Esteve-Selma, de la Universidad de Murcia y M. Francisca Carreño, del Centro Tecnológico del Mármol, y es debida a que aunque pertenecen al mismo complejo de humedales, se pueden diferenciar dos cuencas de drenaje independientes, que vierten a cada uno de ellos, y su composición de especies vegetales, así como la evolución de los usos de suelo en sus cuencas son notablemente distintos.
El agua de escorrentía o de filtración marina, queda embolsada sobre una capa subterránea de arcillas y margas, pero sin suficiente volumen para aflorar permanentemente a la superficie.
Lo que estamos viendo, en realidad, son dos criptohumedales unidos: Cañada Brusca Norte y Cañada Brusca Sur. Su división en dos subhumedales procede del estudio realizado por Javier Martínez-López, de la Universidad de Granada, Miguel Ángel Esteve-Selma, de la Universidad de Murcia y M. Francisca Carreño, del Centro Tecnológico del Mármol, y es debida a que aunque pertenecen al mismo complejo de humedales, se pueden diferenciar dos cuencas de drenaje independientes, que vierten a cada uno de ellos, y su composición de especies vegetales, así como la evolución de los usos de suelo en sus cuencas son notablemente distintos.
Independientemente de su clasificación, lo que interesa conocer es que, hacia el sur , debido a la menor cuenca de recogida de agua, las especies dominantes son las conocidas como “salaos”, adaptadas a mayores periodos secos y a suelos más salinos, de porte bajo, hoja carnosa y tallo duro, como el Almarjo (Halocnemum strobilaceum), el Salado (Salsola papillosa), la Anabasis hispánica, la Siempreviva morada (Limonium insigne), el Rabogato (Sideritis ibanyezii) o la Zamarrilla lanuda (Teucrium lanigerum).
La existencia de diferentes tipos de Salsola, o plantas barrilleras, hizo que se instalasen algunas familias en esta zona para extraer sosa de ellas y fabricar jabones. Las viviendas se aprecian perfectamente, excavadas en la colina de arenisca, ya que reunía dos características que le daban el haber formado parte del suelo marino en forma de arena: ser fáciles de excavar, y ser lo suficientemente compactas para que la casa-cueva tuviese consistencia y no colapsara. Ejemplos de este tipo de casas las vamos a encontrar a lo largo de la franja litoral, especialmente en el Paraje Protegido de 4 Calas.
La existencia de diferentes tipos de Salsola, o plantas barrilleras, hizo que se instalasen algunas familias en esta zona para extraer sosa de ellas y fabricar jabones. Las viviendas se aprecian perfectamente, excavadas en la colina de arenisca, ya que reunía dos características que le daban el haber formado parte del suelo marino en forma de arena: ser fáciles de excavar, y ser lo suficientemente compactas para que la casa-cueva tuviese consistencia y no colapsara. Ejemplos de este tipo de casas las vamos a encontrar a lo largo de la franja litoral, especialmente en el Paraje Protegido de 4 Calas.


Hacia el norte, las especies son más variadas en las zonas más húmedas, ya que, además de las mencionadas, se encuentran otras de mayor porte, que van ocupando las zonas con mayor humedad, como son el Bayón (Osyris lanceolata), los Tarays (Tamarix boveana y Tamarix canariensis), algunas Espadañas (Typha sp.) y muchísimas Cañas (Arundo donax), una planta invasora que, procedente de Asia, ha colonizado la zona mediterránea y el norte de África desde la antigüedad, asentándose en cursos de agua, humedales y criptohumedales, desplazando a muchas otras plantas autóctonas.
La ruta abandona el criptohumedal por el camino por el que antes entró y, al llegar a la carretera, gira a la izquierda para ascender, con mucha precaución por la carretera, ya que sube hacia una rotonda en un cambio de rasante. Una vez junto a la rotonda, toma la rampa y gira a la izquierda para adentrarse en la mitad más alta de la urbanización de Calarreona, dejando a la derecha el que fue el Hotel Calarreona, que funcionó desde junio de 1968 hasta pasado el verano de 1973, permaneciendo cerrado hasta que, a mediados de los años 80, se transformó en apartamentos para su venta a particulares, siendo rápidamente adquiridos por personas de localidades cercanas.


Una vez dejado atrás el aparcamiento de este edificio, la ruta gira levemente a la izquierda para acercarse al borde de la terraza que domina todo el criptohumedal, pudiendo desde ella observarse los relieves tabulares propios de esta zona de litoral emergido y sumergido en diversas épocas, combinándose con la acción de depósito de un fan-delta o abanico aluvial, que depositó, principalmente, sedimentos de grano grueso, en lugar del material más fino de los deltas fluviales, sobre la arena costera, dando lugar al característico paisaje que se puede ver desde este improvisado mirador, y en el que se aprecia como, sobre la arenisca compactada del fondo marino, se depositaron materiales más duros y de grano mucho más grueso que acabaron sedimentando y cubriendo la arenisca original de la costa, de forma que, una vez que el litoral emergió, y la erosión “hizo su trabajo”, este material más duro y compacto quedó coronando las colinas de roca arenisca que pueden verse a hacia el sur, y que se está pisando en este lugar.


Se abandona esta zona saliendo de nuevo a la calle y girando a la derecha para descender hacia la carretera para, antes de llegar a ella, cruzar el pequeño ramblizo, es decir, una rambla de pequeñas dimensiones que divide esta zona de la urbanización y dirigirse a la puerta de entrada al recinto del antiguo hotel.
Una vez ahí, hay que cruzar la carretera por el paso de peatones y girar a la izquierda para encontrar una característica común en las rocas areniscas de esta zona, los Fósiles.
Una vez ahí, hay que cruzar la carretera por el paso de peatones y girar a la izquierda para encontrar una característica común en las rocas areniscas de esta zona, los Fósiles.

Los fósiles
Justo tras pasar junto a un solar sin construir, una casa situada en lo alto de un montículo, esconde una de las sorpresas de esta ruta, y es que, encastrados entre la arenisca compactada, se pueden ver numerosos fósiles de bivalvos, los más numerosos, así como algunos de braquiópodos y gasterópodos, estos más difíciles de encontrar .
La construcción de la carretera y la posterior urbanización de la zona, dejó al descubierto estos fósiles que, desgraciadamente, se han ido esquilmando, como se puede apreciar en los huecos que se ven en la pared, aunque aún asoman numerosos ejemplares de los mismos que, te pedimos, que dejes en su sitio. ¡Gracias!
La construcción de la carretera y la posterior urbanización de la zona, dejó al descubierto estos fósiles que, desgraciadamente, se han ido esquilmando, como se puede apreciar en los huecos que se ven en la pared, aunque aún asoman numerosos ejemplares de los mismos que, te pedimos, que dejes en su sitio. ¡Gracias!

Como se comentaba más arriba, la elevación del fondo marino provocó que los fósiles enterrados durante el Plioceno en la arena marina, queden ahora a la vista en aquellos lugares en los que la capa superficial de este fondo marino ha sido horadado o cortado para la construcción de viviendas y de obra pública.
La existencia de estos restos fósiles es mucho más evidente y variada en dos zonas situadas en el norte de Cañada brusca, aunque en prácticamente todo el espacio protegido de Cuatro Calas es usual que aparezcan restos fosilizados de diversas especies, especialmente de invertebrados marinos.
Para ayudar a la preservación de este patrimonio paleontológico, es importante concienciarse de que no se debe de excavar ni extraer ningún ejemplar que pueda encontrarse. La ruta continúa brevemente dirección este, descendiendo después hasta la playa ya que vamos a dirigirnos al punto de partida caminando por la arena Nada más llegar a la arena, vamos a encontrar uno de los escasos ejemplos de dunas vivas del litoral de Águilas, en este caso, la que vemos, cubierta de vegetación, se apoya en el muro exterior que delimita una finca, y cuyo trazado curvado, ha servido para evitar que la arena que la conforma se pierda arrastrada por el viento.
Para ayudar a la preservación de este patrimonio paleontológico, es importante concienciarse de que no se debe de excavar ni extraer ningún ejemplar que pueda encontrarse. La ruta continúa brevemente dirección este, descendiendo después hasta la playa ya que vamos a dirigirnos al punto de partida caminando por la arena Nada más llegar a la arena, vamos a encontrar uno de los escasos ejemplos de dunas vivas del litoral de Águilas, en este caso, la que vemos, cubierta de vegetación, se apoya en el muro exterior que delimita una finca, y cuyo trazado curvado, ha servido para evitar que la arena que la conforma se pierda arrastrada por el viento.


Continuamos camino hacia el sur, dirigiéndonos hacia el final de la playa, hasta llegar a una pasarela y escalera de madera, edificada sobre los restos de otra duna que se encontraba en regresión por la actividad humana y que parece estabilizarse protegida por esta estructura y en su lateral.
La ruta encara ya la parte final de la playa de Calarreona, una vez dejado a la derecha, sobre un pequeño promontorio el Albergue Juvenil. Una playa reciente, geológicamente hablando, formada por la aportación de los aluviones de la rambla que da vida al criptohumedal de Cañada Brusca, y cuya desembocadura se puede apreciar en el tramo central de la valla del antiguo camping.
El cierre de este camping está propiciando la presencia estacional de un ejemplar de ave muy difícil de ver por estas costas, el Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), un ave limícola de pequeño tamaño y movimientos nerviosos que posee un pico corto y apuntado y patas muy oscuras de aproximadamente la misma longitud que la anchura del cuerpo que, cada vez más, anida en el lecho de la rambla, en el tramo dentro del camping, pudiendo verse, a veces correteando por la orilla de la playa buscando alimento.
La ruta finaliza donde comenzó, en el aparcamiento junto al antiguo camping.
El cierre de este camping está propiciando la presencia estacional de un ejemplar de ave muy difícil de ver por estas costas, el Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), un ave limícola de pequeño tamaño y movimientos nerviosos que posee un pico corto y apuntado y patas muy oscuras de aproximadamente la misma longitud que la anchura del cuerpo que, cada vez más, anida en el lecho de la rambla, en el tramo dentro del camping, pudiendo verse, a veces correteando por la orilla de la playa buscando alimento.
La ruta finaliza donde comenzó, en el aparcamiento junto al antiguo camping.
