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Ruta Cabo Cope

Cabo Cope. Una lección de geología.

Distancia: 3,30 Km.
Tipo de ruta: Lineal.
Dificultad técnica: Moderada.
Ascenso acumulado: 87 m.
Descenso acumulado: 64 m.
Tiempo: 1 hora 15 minutos.

Apta para aficionados

Un vistazo 360º por la ruta

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La estructura geológica de Cabo Cope vista desde el norte y Pelitas rojas, arenisca, yesos, calizas, dolomías y limos. La pared suroeste de Cabo Cope.

Justo antes de comenzar la ruta, prestaremos atención al terreno que rodea la fortaleza, ya que fue en ella en la que se excavaron varias canteras de piedra arenisca con las que se construyo la Torre de Cope, que así es como se llama esta peculiar fortaleza.

La ruta comienza junto la Torre de Cope, o del Santo Cristo, una fortaleza defensiva del siglo XVIII, edificada en 1801 sobre los restos de otras anteriores de los años 1702, 1583, 1573 y la original, ordenada construir en virtud de una cédula de Carlos I y su madre, la reina Juana, dictada en Ocaña el 18-11-1530, se dice que “se ha de hacer una torre en el puerto de Cope para excusar los males y daños que los moros de África hacen a estos vecinos”, comenzando su construcción al año siguiente.

Su función fue doble, por un lado, defender a los vecinos y la almadraba de Cope de los ataques se los piratas y corsarios berberiscos y argelinos que asolaban el levante español, y por el otro, negar a estos la posibilidad de “hacer aguada” (rellenar las reservas de agua dulce de un buque) en las fuentes de Cope, cercanas a esta edificación.
La ruta continúa pasando por los restos de un embarcadero, de los que también se extrajeron bloques de arenisca para la fortaleza y por la cantera situada al sur de éste, que atravesaremos, fijándonos en los huecos, más o menos grandes que la erosión marina ha excavado en la roca, conectando el mar bajo ella con el suelo que pisamos, provocando que, cuando hay oleaje fuerte o temporales, el aire y el agua acumulados salgan proyectados hacia arriba, siendo especialmente fuertes y alcanzando gran altura en los mas estrechos, mientras que en periodos mas tranquilos, podemos ver el agua circular por ellos, especialmente en los que ha colapsado parte de su techo y son ya muy grandes.

La estructura geológica de Cabo Cope vista desde el norte.

La plataforma que forma la antigua cantera, es un buen mirador para contemplar una panorámica que, en sí, es toda una lección de geología. Fijando la vista en la montaña, podemos ver perfectamente los tres tipos de materiales que la componen, destacando, en su base por rocas metamórficas, filitas y cuarcitas del Paleozoico, del mismo tipo que las que conforman la Alpujarra (complejo Alpujárride), sobre ella, como se aprecia en los farallones de roca que emergen en la zona alta son Calizas oolíticas, compuestas por una gran cantidad de esferas de carbonato fuertemente compactadas que se formaron cuando este cabo formaba parte de un litoral de aguas saturadas en carbonatos de calcio, y que forman toda la mitad sur del cabo, constituyendo un excelente complejo kárstico del que la cueva conocida como C-6 o “La Catedral” es un espectacular ejemplo. Esta cueva es muy apreciada por los espeleólogos por sus espectaculares formaciones Kársticas y por albergar un lago en su interior, aunque es peligroso acceder a ella y desplazarse por su interior, algo que sólo debe de hacerse en compañía de personas expertas en espeleología. Como curiosidad, esta cueva estuvo habitada por homínidos en el 3000 a. C. (hace 5000 años), en el Neolítico Final, lugar en el que también enterraban a sus muertos. Finalmente, cubriendo buena parte de la ladera norte del cabo, podemos ver como tras la elevación del Cabezo de Cope, el mar volvió a inundar las partes bajas del mismo en las que se fueron formando depósitos de materiales sedimentarios. El límite entre estos materiales se llama discordancia y puede observarse hoy en día por encima del nivel del mar.
Por otro lado, si nos fijamos en la pequeña cala tras la antigua cantera, se puede apreciar como la duna fósil, o paleoduna, que conforma toda la estructura lítica de la zona de la fortaleza y alrededores, hacia el norte, ha sido quebrada por una pequeña falla de cabalgamiento, en la que los materiales más primitivos han sido empujados hasta romper los más modernos, aunque, los hundimientos y elevaciones posteriores de la línea de costa han provocado que se cubran por depósitos sedimentarios marinos. La gradiente de colores de este rincón explica claramente el origen de cada tipo de roca, especialmente en el caso de la arenisca blanca de la paleoduna, y en el marrón de los sedimentos marinos que cubren tanto a esta, como a los materiales metamórficos.
La ruta asciende ahora por la paleoduna, para pasar entre la casa más cercana al acantilado y éste, y comenzar el descenso hacia la Ensenada de la Fuente. Una vez a nivel de mar, hay que caminar por una playa de cantos rodados, resultado de la acción de la erosión marina contra la parte inferior del acantilado, formado por rocas metamórficas, filitas y cuarcitas del Paleozoico, del mismo tipo que las que conforman la Alpujarra (complejo Alpujárride).

Al final de la playa, casi oculta por rocas y vegetación, se encuentra la Fuente de Cope, que fue vaciada de residuos y piedras, y restaurada con materiales originales por un grupo de voluntarios, devolviéndola a un estado similar al original y reconstruyendo el murete que la protegía de los embates del mar.

Esta fuente es la única que sobrevive de las tres originales, dado que las otras dos se secaros tras los intentos de perforar el acuífero a mitad del siglo pasado, ya que las aguas de estas fuentes siempre han tenido fama de pureza, a pesar de estar casi en contacto con el mar. El hecho de que no se mezclen, viene determinado por la dureza y falta de porosidad de la roca que envuelve el acuífero que, a pesar de hallarse por debajo del nivel del mar, no deja que el agua marina penetre en él.

Las otras dos fuentes se encontraban siguiendo la plataforma de abrasión de la costa en dirección al extremo del cabo, pero, al contrario que la primera, sin brocal ya que se dice que afloraban a nivel del mar. La ruta vuelve sobre sus pasos para ascender a la plataforma de sedimentos marinos en la que unos bancos marcan una zona de descanso del Sendero de Pequeño Recorrido PR-MU104, gran parte del cual sigue esta ruta.

La ruta continúa por el camino que asciende hacia la ladera del cabo. Durante la subida, se puede apreciar en la ladera restos de antiguas canteras para la extracción de tierra láguena o láuna, una arcilla magnésica de estructura pizarrosa y color gris azulado, que resulta de la descomposición de las pizarras arcillosas y que, por sus magníficas propiedades impermeables y aislantes, es utilizada en el sureste español para cubrir hornos y tejados (que reciben la denominación de ‘terraos’).
La subida continúa hasta llegar a una bifurcación, continuando la ruta por la ladera de la montaña, ladera en la que se pueden apreciar fácilmente que los farallones de roca tienen un color diferente al resto de la montaña conforme nos desplazamos hacia el suroeste, y esto se debe a que los más cercanos al Cerro de la Cabrica (promontorio del extremo noreste del Cabo) están formados por granos y arenas de aluvión y coluvión, dejando aparecer la roca caliza en las escarpaduras, mientras que en la zona más cercana a la bahía están formados por pelitas rojas, que sustituyen a las calizas, y que son fácilmente identificables por el tono rojizo que le confiere el mineral de hierro.
Desde la mitad de la ladera, y mirando hacia el norte, se aprecia todo el arco montañoso que rodea Águilas, destacando, junto al mar, la gran duna fósil que cierra la costa por el este y que, conformó una gran barra de arena, similar a lo que ahora es La Manga, que contenía una laguna interior que se fue rellenando de depósitos aluviales, conformando la gran llanura aluvial de lo que ahora es la zona sur de la Marina de Cope.

Mirando hacia la montaña, se aprecian claramente los farallones de calizas y yesos, alternados con pelitas rojizas, que evidencian la falla de cabalgamiento que recorre la cima de todo Cabo Cope y que contacta en el extremo suroeste con la falla que conforma el desfiladero del Valdeinfierno, en el interior del cabo.
Continua la ruta ascendiendo, desde un poste de señalización del sendero PR-MU 104, hacia una pequeña plataforma con un alto mojón de piedra que servía para señalar con una bandera roja, junto a otro situado en el monte junto a la playa de La Cola, que la almadraba estaba calada (instalada) en Calabardina, evitando así accidentes con los barcos que navegaban por la zona. Este mojón, o mogote, como se le conocía popularmente, es un buen lugar para apreciar una panorámica de toda la llanura de Águilas y del arco montañoso que la circunda.
Desde el borde de esta plataforma, asomándose (con cuidado) al mar, es fácil observar, tras la estrecha plataforma de abrasión, el brusco descenso de la ladera submarina que pasa de los 10 metros de profundidad a los 50 en un tramo de costa relativamente corto, y que convierte a Cabo Cope en un paraíso para las personas amantes del buceo.

Pelitas rojas, arenisca, yesos, calizas, dolomías y limos. La pared suroeste de Cabo Cope.

La ruta comienza a descender pronunciadamente y muy cercana al borde, por lo que es importante andar con cuidado. Durante el descenso, se pueden ver afloramientos de pelitas y metapelitas rojas, del Triásico medio e inferior, fácilmente identificables por el tono rojizo que le confiere el mineral de hierro a las tierras arcillosas que las componen
Conforme se desciende, las pelitas rojas comienzan alternarse con unos escasos afloramientos de calizas y dolomías tableadas con bivalvos del Triásico medio y superior, aunque su presencia en esta zona es apenas testimonial, siendo más abundantes en la depresión que desciende al mar tras el saliente mas al suroeste del cabo, la Punta, o Cabeza, del Caballo y, por lo tanto, fuera de la vista de esta ruta. Si que se ven, y en abundancia, son gravas, arenas y limos rojizos solidificados, del Holoceno, que se ven alternados en la pared acantilada y que se van haciendo mas evidentes conforme descendemos hacia el nivel del mar, encontrando formaciones de limos rojizos con curiosas formas provocadas por la erosión.
El descenso continúa hacia la desembocadura de la garganta por la que desciende el sendero PR-MU104 para encontrar, cerca de la misma afloramientos verticales de rocas calizas.
Al llegar a la desembocadura de la garganta, la ruta comienza el ascenso por ella, alejándose de Calabardina para llegar al poste indicador del PR-MU104, en el cual, gira hacia el norte para descender a la zona alta de Calabardina.

La ruta termina al llegar a la calle de urbanización, para volver a la Torre de Cope, es aconsejable continuar por la calle asfaltada que marca el límite con el espacio protegido de Cabo Cope, hasta llegar a la carretera de acceso a la Torre, y tomar el sendero que, paralelo a la carretera, conduce hasta el aparcamiento. Durante el recorrido, varios paneles interpretativos proporcionan información sobre Cabo Cope y su flora y fauna.
Nota: Para tener una mejor perspectiva de la pared suroeste de Cabo Cope, os recomendamos ir hasta mas o menos la mitad del paseo marítimo de esta pedanía y contemplarla desde lejos.