
Agua que da vida y que la quita.
Distancia: 17,24 Km.
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad técnica: Moderada – Sencilla.
Ascenso acumulado: 214 m.
Descenso acumulado: 214 m.
Tiempo: 5 horas 5 minutos.
Apta para aficionados

Descubre Más Rutas en Águilas
Cada sendero en Águilas te lleva a rincones únicos, pero todos comparten algo en común: paisajes impresionantes, contacto con la naturaleza y una conexión especial con la historia y el entorno.
Nos enfocamos en ofrecer experiencias únicas, recorridos para todos los niveles y paisajes inolvidables. También destacamos los reconocimientos obtenidos por la calidad de nuestras rutas.
Diversidad de Paisajes
Para todos los niveles
Experiencias únicas
Adaptadas a tu tiempo
Conoce más de esta ruta
La ruta comienza junto a la gasolinera situada en la circunvalación, justo enfrente del Pabellón “Diego Calvo Valera”, del Polideportivo Municipal, dirigiéndose hacia el este para pasar junto a la finca experimental «Águilas» (también llamada «La Pilica»), del Centro de Investigación y Desarrollo Agroalimentario, en la que se realizan estudios y ensayos dirigidos a hacer posible la alternativa de nuevos cultivos para esta zona y se intenta solucionar los principales problemas a los que se enfrentan los productores de la zona de águilas, donde tomate y lechuga son los cultivos dominantes.
Un poco más adelante, encontramos la primera de las muestras de Aguas antiguas y nuevas, en la planta desaladora «Miguel García», de la Comunidad de Regantes de Águilas.


Aguas antiguas y nuevas I
La planta desaladora “Miguel García” fue puesta en marcha por la Comunidad de Regantes de Águilas, y lleva este nombre en homenaje póstumo a este aguileño que trabajó incansablemente en pro de esta planta. Representa uno de los intentos del sector agrícola de esta localidad por suplir el déficit de agua para riego, para lo que produce 5.150 hm3 al año, volumen dedicado íntegramente al riego agrícola.
Tras llegar al final de la valla, giramos a la izquierda para tomar el camino que sigue rodeando esta planta, porque, casualmente, muy cerca, se encuentra uno de los acueductos que posibilitaron la creación y el desarrollo de la Águilas moderna, y que salva la pequeña rambla paralela a la ruta que seguimos.
Tras llegar al final de la valla, giramos a la izquierda para tomar el camino que sigue rodeando esta planta, porque, casualmente, muy cerca, se encuentra uno de los acueductos que posibilitaron la creación y el desarrollo de la Águilas moderna, y que salva la pequeña rambla paralela a la ruta que seguimos.
Este acueducto, el de “El Labradorcico” formaba parte de la conducción de agua desde Tébar a la nueva población de Águilas, con una longitud de 16.500 varas (13.792 metros), con siete puentes (acueductos), sesenta y una alcantarillas y tres gruesas calzadas, y con un importe de 338.945 reales de vellón, una buena suma para la época.
El acueducto tiene una anchura total de 1,10 m., está compuesto por dos arcadas con arcos de medio punto y sobre ellas lleva la conducción de agua. El canal tiene sección en U, y está realizado con mampostería y revestimiento hidráulico, aunque no aparece la teja Napolitana como en otros tramos de la conducción. El canal está abovedado con obra de mampostería de 0,60 m. de ancho y 0,20 m. de alto. La parte correspondiente a los arcos, con ladrillos en sardinel, está construido con ladrillo y, entre las arcadas, tiene refuerzos de sección triangular en su cara oeste para proteger de las avenidas. El tramo del acueducto al margen de los arcos está construido con mampostería y cal, presentando unos 65 m. de largo. En el lado sureste se conservaba una pilica realizada con ladrillo en sardinel situada sobre un macizado de 2 por 0,90 m. El arco que presentaba era de medio punto y cubierta tumular (triangular de obra), siendo su altura de 2,10m.
El acueducto tiene una anchura total de 1,10 m., está compuesto por dos arcadas con arcos de medio punto y sobre ellas lleva la conducción de agua. El canal tiene sección en U, y está realizado con mampostería y revestimiento hidráulico, aunque no aparece la teja Napolitana como en otros tramos de la conducción. El canal está abovedado con obra de mampostería de 0,60 m. de ancho y 0,20 m. de alto. La parte correspondiente a los arcos, con ladrillos en sardinel, está construido con ladrillo y, entre las arcadas, tiene refuerzos de sección triangular en su cara oeste para proteger de las avenidas. El tramo del acueducto al margen de los arcos está construido con mampostería y cal, presentando unos 65 m. de largo. En el lado sureste se conservaba una pilica realizada con ladrillo en sardinel situada sobre un macizado de 2 por 0,90 m. El arco que presentaba era de medio punto y cubierta tumular (triangular de obra), siendo su altura de 2,10m.


Criptohumedal de Cañada Brusca.
Mandado construir bajo el reinado de Carlos III, ya que a instancias de uno de sus ministros, el Conde de Aranda y, posteriormente, el de Floridablanca, se crea la moderna ciudad de Águilas que, hasta entonces, no era más que un asentamiento pesquero y un pequeño puerto para dar salida a los productos de Lorca, tal y como venía siéndolo desde época islámica, en la Ákila (Águilas), era la furda (puerto) de Lorca, protegido pon una torre defensiva sobre el monte del castillo (Hisn-al-Akila).
La ruta llega a un camino asfaltado y gira a izquierda para circular por él, teniendo a la izquierda un gran edificio de color gris que corresponde a la Desaladora Águilas-Guadalentin. Esta moderna desaladora, construida por el Gobierno de España, nace para para complementar las demandas hídricas de la zona sur de la cuenca del Segura. Este nuevo aporte hídrico permite reducir las extracciones de los acuíferos del valle del Guadalentín y corregir la grave sobreexplotación de los recursos subterráneos de esta zona.
La planta desaladora tiene una capacidad de producción de 60 hm3 anuales, que se están ampliando a 70. De esta producción, 48 hm3 se destinan a regadío y 12 a abastecimiento urbano.
La ruta llega a un camino asfaltado y gira a izquierda para circular por él, teniendo a la izquierda un gran edificio de color gris que corresponde a la Desaladora Águilas-Guadalentin. Esta moderna desaladora, construida por el Gobierno de España, nace para para complementar las demandas hídricas de la zona sur de la cuenca del Segura. Este nuevo aporte hídrico permite reducir las extracciones de los acuíferos del valle del Guadalentín y corregir la grave sobreexplotación de los recursos subterráneos de esta zona.
La planta desaladora tiene una capacidad de producción de 60 hm3 anuales, que se están ampliando a 70. De esta producción, 48 hm3 se destinan a regadío y 12 a abastecimiento urbano.
Así, la Comunidad de Regantes de Águilas recibe 15 hm3 al año, los regantes de Lorca y Puerto Lumbreras se dotan de 28 hm3 y los agricultores de Pulpí obtienen 5 hm3 de agua al año para sus cultivos. Esta localidad almeriense también se beneficia de 2 hm3 para abastecimiento urbano, mientras que los 10 hm3 restantes nutren la red de distribución de agua para consumo humano de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, que distribuye el recurso para abastecimiento urbano en Águilas y las poblaciones del Alto Guadalentín. La ampliación permitirá enviar agua a Totana y Alhama de Murcia.
El proceso de tratamiento del agua salada para convertirla en apta para consumo humano y riego consta de cuatro fases: Pretratamiento mediante doble etapa de filtración (por gravedad y a presión). Osmosis inversa con doble paso para eliminación de boro. Recuperación de energía mediante cámaras isobáricas. Remineralización. Tal es la importancia de esta desaladora que, actualmente, alrededor del 70% del agua de consumo humano de Águilas proviene de ella.
La ruta continúa camino adelante flanqueado por campos de cultivo e invernaderos hasta llegar a un camino asfaltado que nace a la izquierda y que ostenta un gran pino a mitad de su recorrido, único resto de los que, una vez, existieron en estos parajes. Tras dejar atrás el pino, la ruta toma un camino a la izquierda para discurrir entre pequeñas explotaciones de invernaderos y frutales, ascendiendo por un ramblizo (pequeña rambla) flanqueada a su izquierda por un muro de rocas de gran volumen, y que sostienen el margen de unos terrenos de cultivo, defendiéndolos de la erosión hídrica.
El proceso de tratamiento del agua salada para convertirla en apta para consumo humano y riego consta de cuatro fases: Pretratamiento mediante doble etapa de filtración (por gravedad y a presión). Osmosis inversa con doble paso para eliminación de boro. Recuperación de energía mediante cámaras isobáricas. Remineralización. Tal es la importancia de esta desaladora que, actualmente, alrededor del 70% del agua de consumo humano de Águilas proviene de ella.
La ruta continúa camino adelante flanqueado por campos de cultivo e invernaderos hasta llegar a un camino asfaltado que nace a la izquierda y que ostenta un gran pino a mitad de su recorrido, único resto de los que, una vez, existieron en estos parajes. Tras dejar atrás el pino, la ruta toma un camino a la izquierda para discurrir entre pequeñas explotaciones de invernaderos y frutales, ascendiendo por un ramblizo (pequeña rambla) flanqueada a su izquierda por un muro de rocas de gran volumen, y que sostienen el margen de unos terrenos de cultivo, defendiéndolos de la erosión hídrica.


Al final de este muro, la ruta gira a la izquierda para pasar junto al acceso a la finca y llegar a un reciente vallado de malla que cierra la finca de la “Casa del Ahorcado”, un nombre truculento que comprende un conjunto de edificios que fueron remodelados para la puesta en marcha de un albergue y zona de actividades vacacionales y de tiempo libre, pero que no acabó prosperando.
Esta zona forma parte de las sierras litorales que delimitan la cuenca de relleno de Águilas, una cuenca de relleno que se formó a partir del Delta del Saltador, un delta fluvial del Plioceno que fue rellenando una bahía protegida hasta que sus sedimentos alcanzaron algunos afloramientos de rocas carbonatadas, dando lugar a la actual línea de costa.
Algo mas adelante, al llegar al asfalto, la ruta gira hacia el norte para pasar bajo la AP-7, continuando por una rambla totalmente encajada entre cultivos y las estribaciones bajas de la Sierra de Los Mayorales para, justo antes de llegar a la Casa Vieja de Las Palomas, reconocible por los grandes eucaliptos junto a ella, girar hacia el oeste y, tras bordear un almacén agrícola, descender hacia la RM-11, entre campos de cultivo.
Al llegar a esta vía rápida Águilas-Lorca, la ruta gira a la derecha para pasar bajo ella, llegando a “la pilica” del Portazgo o del Molino Saltaor, una de las que jalonaban la conducción de agua desde el manantial de Tébar a la nueva población de Águilas, mandada construir por Carlos III, y que se edificaron para proporcionar agua potable de calidad a los habitantes de las zonas por las que discurría.
Algo mas adelante, al llegar al asfalto, la ruta gira hacia el norte para pasar bajo la AP-7, continuando por una rambla totalmente encajada entre cultivos y las estribaciones bajas de la Sierra de Los Mayorales para, justo antes de llegar a la Casa Vieja de Las Palomas, reconocible por los grandes eucaliptos junto a ella, girar hacia el oeste y, tras bordear un almacén agrícola, descender hacia la RM-11, entre campos de cultivo.
Al llegar a esta vía rápida Águilas-Lorca, la ruta gira a la derecha para pasar bajo ella, llegando a “la pilica” del Portazgo o del Molino Saltaor, una de las que jalonaban la conducción de agua desde el manantial de Tébar a la nueva población de Águilas, mandada construir por Carlos III, y que se edificaron para proporcionar agua potable de calidad a los habitantes de las zonas por las que discurría.


Desde aquí, se ve al frente el conjunto de El Molino del Saltador, Molino Saltaor, o Molino de San Andrés, que tal es su nombre oficial, aunque casi nadie lo recuerde, es un viejo molino, restaurado, que utilizaba como fuerza motriz para el movimiento de sus amoladeras el curso del agua continuo que proporcionaba la rambla de “El Charcón”. Esa es su peculiaridad, ya que la práctica totalidad de los molinos de la costa son de viento.
La molienda era de granos de cebada, trigo, maíz (llamado localmente “panizo”) y avena. La tradicional agricultura de secano producía lo bastante como para hacer rentable el molino.
El conjunto consta de una balsa de acopio de agua, situada sobre las edificaciones, un canal sobre un muro sostenido por contrafuertes, un sifón de caída en forma de chimenea formado por tres rezarpas escalonadas cuyo espesor va decreciendo de arriba abajo. En esta estructura se produciría el salto de agua originando la energía hidráulica necesaria para activar el molino, cuya rueda se encuentra baja la edificación que contenía la vivienda del molinero los almacenes y el molino propiamente dicho.
La molienda era de granos de cebada, trigo, maíz (llamado localmente “panizo”) y avena. La tradicional agricultura de secano producía lo bastante como para hacer rentable el molino.
El conjunto consta de una balsa de acopio de agua, situada sobre las edificaciones, un canal sobre un muro sostenido por contrafuertes, un sifón de caída en forma de chimenea formado por tres rezarpas escalonadas cuyo espesor va decreciendo de arriba abajo. En esta estructura se produciría el salto de agua originando la energía hidráulica necesaria para activar el molino, cuya rueda se encuentra baja la edificación que contenía la vivienda del molinero los almacenes y el molino propiamente dicho.
La ruta continúa hacia el sur, paralela a la RM 11, pasando junto a cultivos de chumberas y una vieja casa a medio rehabilitar, continuando hacia los restos de unos antiguos invernaderos, frente a los cuales, al otro lado e la carretera, se encuentra otra de las “pilicas” de la conducción de agua Tébar-Águilas, la de la Casa de la Tejera, sólo accesible desde aquel lado de la vía.
Desde ahí, siguiendo el camino asfaltado se accede junto a la rotonda de la carretera RM-D24, carretera que cruzamos, con precaución, para pasar, a continuación, entre los dos vallados y descender al cauce de la rambla del Cañarete, la rambla que hacía imposible la Águilas moderna.
Desde ahí, siguiendo el camino asfaltado se accede junto a la rotonda de la carretera RM-D24, carretera que cruzamos, con precaución, para pasar, a continuación, entre los dos vallados y descender al cauce de la rambla del Cañarete, la rambla que hacía imposible la Águilas moderna.


La rambla que hacía imposible una Águilas moderna
El camino desciende hasta la rambla, junto a un regato que apenas transporta aguas de escorrentía y, junto a los que se pueden ver construcciones correspondientes a las conducciones de agua de la Mancomunidad de Canales del Taibilla, que transporta agua desde ese lejano pantano hasta Águilas (la edificación de ladrillo), y la que transporta agua desde la Desaladora Águilas-Guadalentín hasta Pulpí y Lorca (el cubo de hormigón).
La Rambla del Cañarete ha cambiado mucho desde hace el reinado de Carlos III hasta ahora, ya que un muro de contención y otras obras hidráulicas a lo largo de los años han modificado tanto su recorrido como su extensión, y eso es lo que vamos a ver descendiendo por su cauce.
Tras un corto recorrido, a la izquierda vamos a ver el muro al que nos referíamos antes y del que hablaremos un poco más adelante, ya que vamos a recorrerlo en toda su longitud y por ambas caras.
Tras un corto recorrido, a la izquierda vamos a ver el muro al que nos referíamos antes y del que hablaremos un poco más adelante, ya que vamos a recorrerlo en toda su longitud y por ambas caras.


Siguiéndolo a lo largo, llegaremos a un gran “escalón” de hormigón, uno de los varios que atraviesan el recorrido de esta rambla, haciendo que el ímpetu de las avenidas de agua cuando llueve torrencialmente se frene levemente, provocando un efecto de frenado acumulativo que mitiga en parte la violencia de su caudal.
Los efectos de las sucesivas avenidas de agua se pueden apreciar en la forma en que la fuerza de las mismas ha excavado la base del zócalo (o presa) de laminación, que es su nombre técnico.
Los efectos de las sucesivas avenidas de agua se pueden apreciar en la forma en que la fuerza de las mismas ha excavado la base del zócalo (o presa) de laminación, que es su nombre técnico.


Una vez junto al muro, aprovecharemos el giro ONO-ESE (Oeste Noroeste – Sur Sureste) del mismo para pasar con cuidado al otro lado.
Una vez al otro lado del muro, podemos hablar sobre él y el porqué de su construcción. Y, en primer lugar hay que aclarar que no sólo es un dique, sino también un acueducto, que fue mandado construir para desviar las aguas del la Rambla del Cañarete, llamada también del Minglano (de ahí que se conozca como Dique-Acueducto del Minglano), para impedir que parte de las periódicas avenidas de esta rambla se dirigieran hacia la entrada de Águilas, y que inundasen las huertas que se encontraban en sus inmediaciones.
Una vez al otro lado del muro, podemos hablar sobre él y el porqué de su construcción. Y, en primer lugar hay que aclarar que no sólo es un dique, sino también un acueducto, que fue mandado construir para desviar las aguas del la Rambla del Cañarete, llamada también del Minglano (de ahí que se conozca como Dique-Acueducto del Minglano), para impedir que parte de las periódicas avenidas de esta rambla se dirigieran hacia la entrada de Águilas, y que inundasen las huertas que se encontraban en sus inmediaciones.
Construido sobre planos de Juan de Villanueva, máximo exponente de la arquitectura neoclásica en España, cuya obra maestra es el ahora Museo del Prado (ya que nació como Gabinete de Historia Natural), y al que se debe el diseño de otras obras en la nueva población de Águilas.
El primer tramo está orientado de Norte-Sur, oblicuo a la rambla, tiene una altura de 2,95 m. hacia el exterior y una anchura de 0,65 m., siendo su longitud aproximada de 275m. El otro tramo tiene una longitud de 65 m. y está orientado de Oeste Noroeste – Sur Sureste. La obra en general está realizada con mampostería y cal. El primer tramo presenta en su lado Este seis contrafuertes de sección triangular de 1,20 m. de ancho, que contiene el dique ante fuertes riadas.
El primer tramo está orientado de Norte-Sur, oblicuo a la rambla, tiene una altura de 2,95 m. hacia el exterior y una anchura de 0,65 m., siendo su longitud aproximada de 275m. El otro tramo tiene una longitud de 65 m. y está orientado de Oeste Noroeste – Sur Sureste. La obra en general está realizada con mampostería y cal. El primer tramo presenta en su lado Este seis contrafuertes de sección triangular de 1,20 m. de ancho, que contiene el dique ante fuertes riadas.


El extremo norte se encuentra perforado por un arco que actúa de aliviadero, quedando su trazado, en su mayor parte, sepultado por caminos e invernaderos.
Una mirada a su zona superior nos permite ver la diferencia de altura del terreno a ambos lados del mismo, evidenciando que viene cumpliendo con su función desde que fuera construido en el siglo XVIII.
Desde el muro, la ruta se dirige hacia la carretera RM-11, para tomar el camino asfaltado que, a la izquierda, la va a llevar a un nuevo conjunto de Aguas antiguas y nuevas.
Una mirada a su zona superior nos permite ver la diferencia de altura del terreno a ambos lados del mismo, evidenciando que viene cumpliendo con su función desde que fuera construido en el siglo XVIII.
Desde el muro, la ruta se dirige hacia la carretera RM-11, para tomar el camino asfaltado que, a la izquierda, la va a llevar a un nuevo conjunto de Aguas antiguas y nuevas.
Aguas antiguas y nuevas II
Desde el Muro-Dique, la ruta nos lleva a uno de los depósitos de agua potable de Águilas, donde se almacena y trata mediante cloración para su distribución a la población.
La cloración de agua es un proceso químico que consiste en la adición controlada de cloro ya que es un potente agente desinfectante. La cloración tiene como objetivo principal eliminar o inactivar microorganismos patógenos, como bacterias, virus y parásitos, que podrían estar presentes en el agua y que podrían causar enfermedades si son ingeridos.
La cloración de agua es un proceso químico que consiste en la adición controlada de cloro ya que es un potente agente desinfectante. La cloración tiene como objetivo principal eliminar o inactivar microorganismos patógenos, como bacterias, virus y parásitos, que podrían estar presentes en el agua y que podrían causar enfermedades si son ingeridos.


La ruta sigue por el camino asfaltado, con precaución en el cambio de rasante y, tras el giro a 90º al sureste, llega rápidamente al Acueducto de Los Melenchones, que salva la rambla de las Palomas.
Como se ve, el sector central está destruido aunque conserva el arranque del arco único de grandes dimensiones que originalmente poseía. El tramo Noroeste, de 13 m. se conserva bien y cuenta con canal de mampostería y losas.
Como se ve, el sector central está destruido aunque conserva el arranque del arco único de grandes dimensiones que originalmente poseía. El tramo Noroeste, de 13 m. se conserva bien y cuenta con canal de mampostería y losas.


La ruta sigue por el camino asfaltado, con precaución en el cambio de rasante y, tras el giro a 90º al sureste, llega rápidamente al Acueducto de Los Melenchones, que salva la rambla de las Palomas.
Como se ve, el sector central está destruido aunque conserva el arranque del arco único de grandes dimensiones que originalmente poseía. El tramo Noroeste, de 13 m. se conserva bien y cuenta con canal de mampostería y losas.
Como se ve, el sector central está destruido aunque conserva el arranque del arco único de grandes dimensiones que originalmente poseía. El tramo Noroeste, de 13 m. se conserva bien y cuenta con canal de mampostería y losas.


El canal con teja aparece con cubierta de tejadillo a dos aguas que conecta más al Noroeste con cubierta abovedada. En la arcada se conserva un pináculo similar de ladrillo. El canal tiene sección en U abierta, y una altura de 0,30 m. por 0,12 m. de anchura en la base, y en el coronamiento de 0,21 m., conservando teja napolitana en el revestimiento. El arco en las dovelas de arranque tiene un ancho de 1,05 m.
Tras dejar atrás el acueducto de Los Melenchones, la ruta gira a la derecha para circular paralela a la rambla descendiendo en dirección al mar hasta encontrar una curiosas colinas de arenisca coronadas por roca más compacta.
Estos relieves son la evidencia geológica de que esta porción de la costa fue una vez parte del fondo marino, hasta que los movimientos tectónicos y la bajada del nivel del mar les dieron el carácter que tienen.
Estos relieves son la evidencia geológica de que esta porción de la costa fue una vez parte del fondo marino, hasta que los movimientos tectónicos y la bajada del nivel del mar les dieron el carácter que tienen.


Este tipo de relieve se conoce como Tabular, y es una forma orográfica resultante de la erosión diferencial de estratos horizontales, tabulares, con estratos más resistentes a la erosión, situados en la parte más alta, que forman lo que se llama “Cerros Testigo” u “Oteros”, conformados por una plataforma de material más duro, calizas carbonatadas, en este caso, llamado “Escarpe” o “Cornisa”, de forma prácticamente plana, aunque con leve inclinación hacia el mar y hacia la cuenca erosiva que los aisló, y una clara separación de la zona de pendiente, el “Glacis”, que puede ser más o menos abrupto en función de la erosión sufrida, y también llamado “Piedemonte” o “Talud”.
Estos relieves se extendieron por toda esta zona, conocida por Los Ateros (deformación de Oteros), hasta que la expansión de la agricultura intensiva llevó a gran parte de ellos a desaparecer, quedando muy pocos testigos de su anterior abundancia.
Tras pasar junto a ellos, la ruta discurre paralela a la rambla de Las Palomas, que cruza para dirigirse de nuevo hacia la RM-11, por cuya vía de servicio se accede, ya junto a la entrada de Águilas, al último vestigio de estos Oteros o cerros testigo.
Continuando por la vía de servicio, y salvando la rotonda rodeando el almacén agrícola, descenderemos a la vía de circunvalación de Águilas para dirigirnos, con precaución, al punto en el que comenzamos esta ruta.
Continuando por la vía de servicio, y salvando la rotonda rodeando el almacén agrícola, descenderemos a la vía de circunvalación de Águilas para dirigirnos, con precaución, al punto en el que comenzamos esta ruta.
