
Los Arejos. Agua, asentamientos humanos y una falla de desgarre.
Distancia: 6,93 Km.
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad técnica: Sencilla.
Ascenso acumulado: 127 m.
Descenso acumulado: 127 m.
Tiempo: 1 hora 50 minutos.
Apta para principiantes

Un vistazo 360º por la ruta
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Conoce más de esta ruta. Agua y asentamientos humanos.
La ruta comienza junto a la Ermita de San Isidro, o de Los Arejos, situada en un pequeño y cerrado valle flanqueado por poderosas y escarpadas montañas.
Este pequeño valle, hoy deshabitado y rodeado de explotaciones agrícolas, estuvo poblado desde época Argárica, y es que esta zona contenía el principal bien para fomentar el asentamiento de seres humanos: el agua.
Efectivamente, el agua es el motivo por el que el ser humano haya poblado este paraje desde tiempos prehistóricos. Si comenzamos a retroceder en el tiempo, encontraremos restos de poblamiento bastante evidentes: la Ermita de San Isidro, o de Los Arejos, la vivienda cortijo junto a ella y un gran depósito cilíndrico al otro lado del camino, en una pequeña explanada en las estribaciones montañosas del Noreste.
Efectivamente, el agua es el motivo por el que el ser humano haya poblado este paraje desde tiempos prehistóricos. Si comenzamos a retroceder en el tiempo, encontraremos restos de poblamiento bastante evidentes: la Ermita de San Isidro, o de Los Arejos, la vivienda cortijo junto a ella y un gran depósito cilíndrico al otro lado del camino, en una pequeña explanada en las estribaciones montañosas del Noreste.


La Ermita de San Isidro consta de una sola nave orientada de Sureste (fachada) a Noroeste (cabecera). Su planta es rectangular y tiene unas dimensiones de: longitud de 11,10 m., 5,25 m. de anchura y una altura de 4,10 m., con techumbre a dos aguas.
La fachada tiene un vano central de 1,55 m. de anchura, cerrado por un arco de medio punto y una altura máxima de 3,28 m.
Sobre la puerta se encuentra un frontón triangular simple, en cuyos extremos se localizan dos pequeñas torres campanario. Las torres presentan en su interior un arco de medio punto con remate troncopiramidal macizo que parte de la cornisa con molduras. El edificio se halla decorado al exterior con pintura roja en la que se reserva en blanco franjas que remarcan el arco de la puerta, los laterales y el frontón superior.
El muro de fachada presenta un zócalo de 1,20m de altura, que sobresale ligeramente del alzado en el exterior, y que en el interior queda marcado de forma pictórica (tono rojo).
Sobre la puerta se encuentra un frontón triangular simple, en cuyos extremos se localizan dos pequeñas torres campanario. Las torres presentan en su interior un arco de medio punto con remate troncopiramidal macizo que parte de la cornisa con molduras. El edificio se halla decorado al exterior con pintura roja en la que se reserva en blanco franjas que remarcan el arco de la puerta, los laterales y el frontón superior.
El muro de fachada presenta un zócalo de 1,20m de altura, que sobresale ligeramente del alzado en el exterior, y que en el interior queda marcado de forma pictórica (tono rojo).
Hacia el interior el edificio presenta techumbre plana, realizada con cañizos y yeso, en gran parte desprendida, observándose el entramado que soporta la cubierta a base de rollizos de madera.
El interior sólo un pequeño escalón remarca el altar, constituido por decoración de estilo neoclásico, a base de motivos plásticos en relieve a base de molduras de yeso. Al oeste presenta un vano de aireación, mientras que en el lado Este contiene un armario empotrado, un púlpito, una hornacina de forma rectangular y también una puerta que comunica con una pequeña dependencia anexa que debió configurar una sacristía. Este espacio tiene planta rectangular, con tejado que vierte aguas hacia el Noroeste. Desde la sacristía y por una escalera de 8 peldaños se accedía al púlpito, documentándose bajo el mismo el armario.
Hacia el exterior, en el lado Oeste, hay otra construcción diáfana, realizada con ladrillos macizos, de planta rectangular con bancos corridos en todo su perímetro interior, a la que se accede desde el lado Este, y debió usarse para celebraciones al aire libre. A la derecha de la ermita, se aprecian, alineados, un cortijo y gran depósito cilíndrico para agua, de finales de los años 50 del siglo XX.
El interior sólo un pequeño escalón remarca el altar, constituido por decoración de estilo neoclásico, a base de motivos plásticos en relieve a base de molduras de yeso. Al oeste presenta un vano de aireación, mientras que en el lado Este contiene un armario empotrado, un púlpito, una hornacina de forma rectangular y también una puerta que comunica con una pequeña dependencia anexa que debió configurar una sacristía. Este espacio tiene planta rectangular, con tejado que vierte aguas hacia el Noroeste. Desde la sacristía y por una escalera de 8 peldaños se accedía al púlpito, documentándose bajo el mismo el armario.
Hacia el exterior, en el lado Oeste, hay otra construcción diáfana, realizada con ladrillos macizos, de planta rectangular con bancos corridos en todo su perímetro interior, a la que se accede desde el lado Este, y debió usarse para celebraciones al aire libre. A la derecha de la ermita, se aprecian, alineados, un cortijo y gran depósito cilíndrico para agua, de finales de los años 50 del siglo XX.


Más antiguos, son los muy escasos restos de poblamiento romano, ya que la Ermita y el cortijo están situados sobre un asentamiento romano que, por los vestigios aparecidos, estuvo habitado entre los siglos II y VI, aunque es difícil apreciar algo más que los restos de un muro tras la ermita, así como pilares y restos cerámicos dispersos, fruto del más que posible desmantelamiento para su aprovechamiento en la construcción de la ermita.
Tanto la Ermita como el asentamiento romano se hallan sobre materiales del cuaternario reciente, formado por limos y arcillas de color marrón con cantos de diverso tamaño, procedentes de la erosión de los relieves circundantes.
Los relieves más cercanos pertenecen al complejo Alpujárride de las cordilleras béticas y van desde el Cámbrico hasta el triásico, apareciendo tres unidades bien diferenciadas: cuarcitas y micaesquistos, de la era Cámbrico-Pérmica; filitas, cuarcitas y areniscas, del Triásico inferior; y calizas y dolomías grises, del triásico medio-superior.
Por último, en la colina situada al Suroeste, se encuentran los restos de un poblado argárico con varios niveles de aterrazamiento en las zonas Norte y Este del cerro, colmatados por abundante derrumbe de piedras, procedentes de las terrazas superiores.
Los relieves más cercanos pertenecen al complejo Alpujárride de las cordilleras béticas y van desde el Cámbrico hasta el triásico, apareciendo tres unidades bien diferenciadas: cuarcitas y micaesquistos, de la era Cámbrico-Pérmica; filitas, cuarcitas y areniscas, del Triásico inferior; y calizas y dolomías grises, del triásico medio-superior.
Por último, en la colina situada al Suroeste, se encuentran los restos de un poblado argárico con varios niveles de aterrazamiento en las zonas Norte y Este del cerro, colmatados por abundante derrumbe de piedras, procedentes de las terrazas superiores.


En algunas de éstas se conserva parte del alzado de los muros, que posiblemente correspondiera a la línea de fortificación.
Al Oeste hay una línea de fortificación, así como una línea defensiva natural, formada por una muralla de roca caliza, y en la ladera Este aparecen restos de muros.
Al Oeste hay una línea de fortificación, así como una línea defensiva natural, formada por una muralla de roca caliza, y en la ladera Este aparecen restos de muros.
Este poblado se encuentra muy deteriorado por la erosión natural.
Se encuentra situado sobre materiales pertenecientes al Complejo alpujárride del Triásico, con calizas y dolomías grises, aunque también hay conglomerados. En el monte inmediatamente a su Norte, es fácil encontrar anfibolitas de la unidad Bédar-Macael.
Desde la ermita, la ruta se dirige al norte, para adentrarse en el valle para, una vez pasada la antigua balsa de riego, girar a la izquierda para cruzar la vaguada.
Desde la ermita, la ruta se dirige al norte, para adentrarse en el valle para, una vez pasada la antigua balsa de riego, girar a la izquierda para cruzar la vaguada.


Durante el cruce de la vaguada, se pueden apreciar los restos de las canteras ilegales de los que se hablaba en el Geo Recurso 1, abiertas hace tiempo para extraer rocas y arena para pequeñas construcciones.
Tras finalizar la bajada, la ruta llega a la carretera RM-D25 de Águilas a Los Arejos, descendiendo por ella, con precaución y por la izquierda, hacia el sur.
Tras finalizar la bajada, la ruta llega a la carretera RM-D25 de Águilas a Los Arejos, descendiendo por ella, con precaución y por la izquierda, hacia el sur.


Tras la curva a izquierda, llegaremos a las inmediaciones de una cantera que proporciona rocas y áridos para construcción. Al pasar junto a ella hay que prestar atención a la posible entrada y salida de camiones.
La ruta continúa carretera hacia el sur hasta llegar a la rotonda situada en el cruce con la RM-D24.
En este punto, hay que cruzar la carretera y pasar al otro lado de la RM-D24, tomando, a continuación, el camino que nace a la derecha, al final de la valla y que discurre perpendicular a la carretera.


Este camino continúa paralelo a la Rambla del Cabezo Colorao, bordeando el lateral de los terrenos cultivados, pero sin bajar a la rambla.
Desde este punto, es desde donde mejor se aprecia la gran Falla de Desgarre (Sinestral) Palomares – Los Arejos.
La Falla Palomares – Los Arejos es uno de los dos sistemas de desgarre sinestral más importante de las cordilleras Béticas, y recorre el suroeste de la Región de Murcia, desde la almerienese Palomares, pasando por Los Arejos y llegado hasta el final de la Sierra de La Almenara.
La Falla Palomares – Los Arejos es uno de los dos sistemas de desgarre sinestral más importante de las cordilleras Béticas, y recorre el suroeste de la Región de Murcia, desde la almerienese Palomares, pasando por Los Arejos y llegado hasta el final de la Sierra de La Almenara.
Pero, ¿qué es una falla de desgarre sinestral?
En geología, una falla es una fractura o zona de fracturas a lo largo de la cual ha ocurrido un desplazamiento relativo de los bloques paralelos a la fractura (Bates y Jackson, 1980).
Esencialmente, una falla es una discontinuidad que se forma debido a la fractura de grandes bloques de rocas en la Tierra cuando las fuerzas tectónicas superan la resistencia de las rocas. Una Falla de Desgarre (o de desplazamiento de rumbo) es una falla que se desarrolla a lo largo de planos verticales y el movimiento de los bloques es horizontal, son típicas de límites transformantes de placas tectónicas. Se distinguen dos tipos de fallas de desgarre: laterales derechas y laterales izquierdas.
Laterales derechas o dextrales, son aquellas en donde el movimiento relativo de los bloques es hacia la derecha; mientras que en las laterales izquierdas o sinestrales, el movimiento es opuesto a las anteriores. También se las conoce como fallas transversales.
Esencialmente, una falla es una discontinuidad que se forma debido a la fractura de grandes bloques de rocas en la Tierra cuando las fuerzas tectónicas superan la resistencia de las rocas. Una Falla de Desgarre (o de desplazamiento de rumbo) es una falla que se desarrolla a lo largo de planos verticales y el movimiento de los bloques es horizontal, son típicas de límites transformantes de placas tectónicas. Se distinguen dos tipos de fallas de desgarre: laterales derechas y laterales izquierdas.
Laterales derechas o dextrales, son aquellas en donde el movimiento relativo de los bloques es hacia la derecha; mientras que en las laterales izquierdas o sinestrales, el movimiento es opuesto a las anteriores. También se las conoce como fallas transversales.


Esta falla viene marcada por la sucesión de las sierras de Los Pinos, el Aguilón y la Carrasquilla y, tangencialmente por la de la Almenara, cerrando el llamado Arco de Águilas (concatenación de cadenas montañosas que rodean la llanura litoral de Águilas), y formando en este extremo oeste, el Corredor Tectónico de Los Arejos.
Este Corredor Tectónico está claramente limitado por las sierras que lo cierran al oeste, y que corren en dirección Suroeste-Noroeste, para curvarse hacia el Este cuando La Carrasquilla se encuentra con la Sierra de La Almenara.


Tanto esta falla como el corredor son fácilmente distinguibles desde la altiplanicie al norte de Los Arejos, un lugar de acceso complicado y con un camino en el que es fácil perderse si no conoces bien el lugar, así que te facilitamos esta foto para que lo puedas apreciar mejor sin necesidad de desplazarte.
En la fotografía, se aprecian claramente los relieves de las sierras del Aguilón (a la derecha) y el comienzo de La Carrasquilla (desde el centro hacia la izquierda), separadas por la pequeña depresión que forma la rambla del Cabezo Colorao y que acaba formando la llanura aluvial que lleva hasta 4 Calas.
Tras contemplar esta maravilla geológica, descendemos al cauce de la rambla y ascendemos por ella, para pasar junto a un embalse de agua para riego, que dejaremos a la izquierda.
Tras contemplar esta maravilla geológica, descendemos al cauce de la rambla y ascendemos por ella, para pasar junto a un embalse de agua para riego, que dejaremos a la izquierda.


Tras el embalse, seguiremos ascendiendo para volver a la carretera RM-D24, que volveremos a cruzar con precaución para, circulando por la izquierda volver al cruce de la rotonda que atravesamos hace un rato.
Una vez en el cruce, volveremos a subir por la carretera a Los Arejos (RM-D25) hasta llegar a un pequeño cruce a la derecha, en el caserío de Las Lomas.
Una vez en el cruce, volveremos a subir por la carretera a Los Arejos (RM-D25) hasta llegar a un pequeño cruce a la derecha, en el caserío de Las Lomas.

Este camino asfaltado nos lleva a rodear por el sur la estribación montañosa donde se ubica la cantera para dirigirnos al punto de salida.
El camino es estrecho y con algunas curvas, por lo que es recomendable extremar la precaución hasta llegar al lugar en el que tomaremos un camino de tierra que nace a la izquierda y que es claramente identificable.
Este camino nos lleva a pasar junto a las instalaciones de un Karting antes de llegar al camino rural asfaltado, por el que ascenderemos para volver a la Ermita de San Isidro, donde comenzamos, y termina esta ruta.
Este camino nos lleva a pasar junto a las instalaciones de un Karting antes de llegar al camino rural asfaltado, por el que ascenderemos para volver a la Ermita de San Isidro, donde comenzamos, y termina esta ruta.
